¡Oy, oy oy! ¡Uuula qué bien lo haces! Eres muy talentoso. Malabareas con
sangres coaguladas dentro de esferas de plástico que la protegen de tus babas.
Eres un baboso calabero. No quiero saber nada de tu gorda mujer Vavalina. ¡Qué
subnormal estoy hecho! Por debajo de lo normal, en un bunquer nuclear bajo el
río. Pero claro: por encima de vosotros. Siempre saltando de élite en élite,
aquí tienes tu autorretrato. Jaja, canalla: vaya colgado. Vaya canija. Qué
sorbete. Qué saladinha. No paro el baile, gritos de helado bloquean el abismo.
Necesito a un fontanero. Claréame el pelo, un rubio desigualado. Desbloquéame
toda esta borrosería. El abismo queja intacto, pero no respira: tanto helado.
Sabor verano. Sabor mediterráneo, eso sí.
Supongo extintores por todas partes. Iba en bus, y supuse une evacuación al inmediato.
Extintor, válgame un rato, hombre. Válgame los dioses, ya te digo. Quiero esta disección
completada para mañana. Van dos hermanos e inventaron algo muy gordo: te lo
revelo en film semi-transparente, fresco como una nevera en ganas de folle. La
nevera corre gran peligro. La nevera es salina. Es Burda, Galñiecha. Va hombre,
subid al saco: saniña. Sola, parra la costa. Venga venga. Ya no hay peligro, a
cruzar. Me suspiran las nalgas. Supongo que es un buen desempleo, sostenible y
lleno de burbujas cálidas y alegres. Victoria absoluta.
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