domingo, 5 de mayo de 2013

Basquetból traicionero

¡Qué movimientos, qué dulzura!
Usas el balón como un meñique.
Observo fijamente el miedo que te lame las rodillas,
rodillas de terciopelo
por si te caes a medio partido (¡puede pasar!).
Si toqueteo el terciopelo, encuentro polvo y otras suciedades,
recogidas en tus deslices por el patio.
Esto de no hacerte daño al caerte te ha vuelto Morónico,
estás que te cuelgas. ¡Galvino! Juega mejor, hombre.
Tanto trocito roto por las rodillas,
meto el brazo por entre los tercio pelos.
Esto es más profundo de lo que,
tienes unas rodillas de Costa Rica
mmmmmm, meto la cabeza y veo un Sunset Paradise.
Tienes Parabrisas en las mingas,
un baile árabe sobre la cabeza,
lo balanceas y eso te causa un baile en ti.
El mundo es fractal, este templo se cae de sueño
y yo lo empujo a su salida,
llega tarde a su excursión de templos. Mi querido Balguénto.

Busca la herramienta, querida, está por aquí debajo
sube al bueno de Humphrey
un trueno en sus nalgas
tiene sueño pero se embalsa,
un bálsamo entero
sin pausa.

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