martes, 29 de mayo de 2012

Doctor Picaporte IV

Aaaaaaa juala la juala laaaaa...amigos miossssss esta empezando la fiestaaa!!!!
Acercaos una vez más a mi sensual lengua de serpieeenteeeee
¡¡Veis las lucees!! ¡¡las norias que se cruzan!!!!! Inventad a vuestra mascota para que os pueda acompañar pooooor aquiiiiiii
no tengo oooojooos biiiiizcoooos ni salivaaaaa hecha de cocacolaaaa
soy el mas horrrrrriiiiiible de los monstruos que habitan en vuestros peeeeeloooossss
(se transforma en una gran boca azul y verde que intenta comer a Doctor hipnotizaadoo)
Doctor: aaaaarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrasacon todo! ufff...qué pesadilla he tenido
(Doctor picaporte está en su bañera desnudo. Por lo visto, se ha quedado dormido y le ha parecido ver estrellitas encima de su cabeza. Son las siete y media de la tarde, ¡ha roncado desde las 2! Y aún ni siquiera ha comido, ¡vergüenza debería darleeee doctooor!)
Doctor: ¡eeeeh no se pase!
(oh! vale lo siento, como iba diciendo aun no ha comido, y entonces pensó en voz alta...)
Doctor: ¡eeeh! Voy a comer.
(muy bien)
Doctor: comer es bueno (dicho esto, se va directo al primer bar que ve: “Bar Sucia Alfombra”. Que le hace gracia porque tiene nombre y apellido).
Doctor: ¡un menú!
Camarero: ¿del caro o del barato?
Doctor: ¿qué diferencia hay entre uno y otro?
Camarero: joer...¿es tonto o que le pasa?...¿no se lo estoy diciendo?
Doctor: ¡pues el caro!
(al final decide hacerse un bocadillo en casa y se va del restaurante, tan pancho él.
 De camino a casa se cruza con Algarrobo que, con una sonrisa en la cara, le hace un tanto al pasar.
Doctor Picaporte, en general, está un poco jodido. Vive solo en su pisito, pero está sin trabajo, paga el alquiler con el dinero de sus padres. Eso de vivir solo, lo lleva bastante mal, suele tener el piso sucio y desordenado. Nunca se acuerda de lavar la ropa hasta que no la ve realmente negra. En cuanto al amor, nadie habita el corazón de Doctor; la mujer de su vida solo se encuentra en sus más preciadas ensoñaciones. Después de comerse el bocadillo de mortadela, no sabe muy bien qué hacer, así que se pone a leer novelas de terror hasta las cinco de la madrugada, luego piensa en jugar a “veo veo” pero como no tiene a nadie con quien jugar se pone a observar, con ojos lánguidos, la ciudad por la ventana. Asomado, juguetea con un sacapuntas y en una de estas se le cae a la calle. To jodío divisa a una mujer con una gran pelambrera rubia que recoge el sacapuntas. Y eso cabrea a Picaporte...)
Doctor: ¡Será choriza la jodia!
(Al minuto, tocan a la puerta...)
Timbre: ¡Ding, dong!
(Picaporte abre la puerta en calzoncillos, y del susto que se pega casi se le cae el laccao que acaba de abrir. En su puerta aparece una joven rubia, de ojos misteriosos. Él se queda embobado mirándola, con una mano en la cabeza y la otra en el laccao).
Señorita: mmm...hola, creo que se le ha caído esto...
Doctor:...eeh...el que?
Señorita:este sacapuntas
Doctor: eeh..ooh.. perdón...quiero decir, ¡gracias!
Señorita: ¿debería estar durmiendo a estas horas no cree?
Doctor: lo mismo le digo señorita...(ay, pícaro).
Señorita: y usted es...
Doctor: Doctor picaporte para servirle ( se inclina el doctor, con dificultades consigue que no se le caiga mucho laccao) señorita...
Señorita: Alcachofa (en el momento que dice eso, la señorita Alcachofa bizquea de un ojo pero en seguida se repone. Doctor picaporte no se da cuenta, está un poco nervioso y poco atento a estas cosas).
Doctor: perdone, ¿le apetece jugar un veo veo?
Alcachofa: mmm...(se queda pensativa mirando hacia un lado, seguidamente gira sus ojos ¡misteriososojos! y mira profundamente a Doctor, se queda unos segundos en esa posición, y eleva lentamente los brazos acercando sus manos a las del doctor que, finalmente,  las coge suavemente. Los increíbles labios rojos sin pintar de la señorita Alcachofa chocan sin prisa en los del doctor. Poco a poco, Doctor hace entrar a la señorita Alcachofa. Sin dejar de besarla, consigue poner una canción, que empieza a sonar débil y tibia. Se eleva el volumen lentamente).

Coge un barco, oye el mar...
lo que siento suena igual...
no hay tormenta, ya no más...
es tan raro ser normal...

voy a crecer en ti
voy a crecer en mi

(la bellamujer luce sus piernas, los tocamientos del doctor cada vez son mas intensos y sinceros...)

lee mis labios, el volcán...
ya no escupe ya no mas..
extasiado me verás...
en el monte y en el mar

vas a crecer en mi
vas a crecer en ti
voy a crecer en ti
voy a crecer en mi

aloha dai aloh alo ha daaai
aloha dai aloh alo ha daaai
aloha dai aloh alo ha daaai

(En ese mismo momento se empiezan a desvestir. Las visiones y los gestos más soñados se reproducen a cada instante. Doctor solo lleva unos tristes calzoncillos en cambio ella llevaba un precioso vestido azul. Digo llevaba porque ahora mismo el doctor se lo ha quitado y ha dejado paso fugazmente a la intrigante ropa interior de la señorita.
stop!, en este momento voy a pedir la paciencia de todos porque el doctor Picaporte y la señorita Alcachofa se encuentran paralizados, petrificados. Están sentados en la alfombra uno frente al otro mirándose atentamente. Tan atentamente que ya ni siquiera se miran, se han quedado en un estado shock, totalmente en blanco y se van a quedar así durante horas...
Reaccionan al mismo tiempo y se empiezan a amar cada vez más.
Están totalmente desnudos. Nada borrachos. Y hacen que nuestros ojos se cierren poco a poco, al darnos cuenta de que nuestro sitio ya no es este, ya que su intimidad llegará al punto más perfecto y nuestros adioses guiarán un placer finalmente consumido.)
Caen mutilados bajo las sabanas. Él está triste y no se puede dormir. Piensa que el día siguiente va a ser el peor de su vida. ¿que por qué piensa eso? Porque ha sido la mejor noche de su vida. Solo seduerme a ratos, su tristeza le despierta pidiendo ayuda.
Mátame piensa, mátame.
Observa el cuerpo acostado a su lado y no se lo cree. Estalla...cae, duerme...estalla, cae, duerme.
Al día siguiente la señorita Alcachofa se despide con un dulce beso en los labios. El doctor, inmóvil; ella, sonriente. Un “hasta otro día” se hunde en el corazón del doctor pero sabe que nunca más volverá a verla.

A los dos minutos, tocan al timbre y resulta ser la señorita. Se disculpa y coge sus llaves, olvidadas encima del armario y se vuelve a ir  rápidamente.
Doctor picaporte vuelve a estar solo en su habitación, ha descubierto que los cigarros están hechos para ser fumados. Hasta entonces los usaba de salva-pantallas.
Pero él no fuma un cigarro cualquiera. Él fuma cigarros-mujer. Sus cajetillas están llenas de esos cigarros. Son como tristes aves de fénix.
 Hoy su cajetilla está sobre el armario. Justo al lado de donde estaban las llaves nerviosas con sabor a alcachofa. Toda su casa tiene un solo olor. Sus sábanas manchadas guían las imágenes de la locura en su cabeza.
Lentamente cae extasiado y se le nubla la vista. Solamente ve una manzana verde y grande.
“La manzana tiene un agujero,
es un agujero de color negro,
es la nada negra de una vida.
Claramente se ve en él la silueta de nuestra luna.
Aparecen grietas en mis manos
y de ellas salen hombres y mujeres cogidos de la mano.
Se ríen entre mis dientes,
los colores son la luz de su sonrisa.
Y me apacigua ver sus rostros sobre las cortinas,
quieren brillar como si fueran dioses o saliva.
Todas sus salivas cubren mi cama.
Tú sonríes en una esquina con las manos abiertas,
de tus calcetines salen lagartos como lunas
y de ellas salen manzanas que me miran
sus miradas se agrietan y
de ellas salen mujeres
invadidas de una paz
desconocida“.

sábado, 26 de mayo de 2012

Doctor Picaporte III

                                               Síntesis Doctor Pixaforte

El trágico final de un comienzo espeluznante reside en la energía del Doctor Picaporte a la hora de desarrollar sus impactantes golpes con la finalidad de estremecer al público y a la tierra donde deja reposar su alma y el rollo de papel de váter que usa cuando va al baño. Sin embargo rehace su vida a una velocidad inimaginable dejando pasmados a los actores y al propio director que lo invoca. Doctor picaporte en su extrañeza giratoria nos revela los secretos del mundo con una suavidad y parsimonia brutales. Consiguiendo rejuvenecer el sistema y por tanto desprotegerlo de sus más intensos compromisos, se muestra implacable en sus decisiones, haciéndose valer de su inteligencia y habilidad corporal, desconcertando a todo ser o no ser. La naturaleza le rinde homenaje cada día y aplaude efusivamente su clarividencia en todo lo que hace: grita, siente, sueña, juzga, vuela, se envuelve en su mas profunda locura e incluso se masturba.
Mece la realidad en sus brazos y la hace llorar de la emoción o morir en cada susurro, la lanza al aire y cae muerta y disuelta en uno de sus poros. Nada es más apasionante y a la vez intrigante que lo que cae en vuestros ojos de una forma totalmente viva, increíblemente viva, y embriagadora. Para vosotros, hijos míos, nace la versión más minimalista e impulsiva del razonamiento humano en la figura de un gran superhéroe. Yo, como sabio visionario, os incito al gran disfrute que supone tener entre nosotros al Doctor Picaporte.

Algarrobo García, psicólogo
(Inspiraciones adversas y diversas, ED. Canaya)

Doctor: quiero hablar con usted Algarrobo.
Algarrobo: ¿qué quiere?
Doctor: el titulo pone Pixaforte y no Picaporte.
Algarrobo: ¿ya y qué?
Doctor: no...nada...
Algarrobo: adiós.
Doctor: adiós.

jueves, 24 de mayo de 2012

Fantasma de pelo

Pobre Señor

Tarima Shanadú

Vaso loquito, vaso loqueiro

Pero de ropero

Puticlub Gigante

Caballero de la sobaqueira

THE GUAYER II

Tas meao encima!

Studio Goebbels

POTORRO

Era un chico muy majo pero utilizaba la palabra "POTORRO" indiscriminadamente.

"Tengo un potorro de cosas que hacer".

"Tengo un potorro de ganas de estar contigo".

"Hizo potorro de movidas que no sabía".

LLUIS YAK

khjljljjlj

THE GUAYER


Doctor Nabo


Putroncho

Putroncho: Troncho de puta. Se vende en el Caprabo, Se parece al chóped.

martes, 22 de mayo de 2012

Doctor Picaporte II

 Doctor Picaporte se despierta poco a poco. A eso de las siete y media. Se consigue levantar media hora después no sin esfuerzo. Doctor Picaporte vive en un pisito, más bien pequeño, pero yo diría que no está nada mal. Hace ya un año que se emancipó y no se las arregla muy bien ... Un pequeño recibidor, una sala con una tele de unas 17 pulgadas (cuyo mando el boton 1 y 7 no funcionan) y sofa rojo, una habitación, baño, cocina y un pequeño trastero. ¿Quién lo quiere?¿Yo?
No sin tropezar una o dos veces llega a la cocina. Y comienza a hacerse sus tostadas de pan bimbo, pero como el temporizador de la tostadora no funciona, se le quedan negras, negras como el carbón. Las rasca hasta que quedan menos vomitivas y unta el tulipan con la mirada perdida en la luz de la cocina. Pasa media hora y el doctor picaporte se quedado dormido con la cabeza sobre las tostadas, las hormigas se estan durmiendo en sus orejas y, en ese momento, reacciona al ruido del timbre. Resulta ser un imbécil que se ha equivocado de puerta. Picaporte se va a duchar, se viste y se peina. Tarda 37 minutos en prepararse para salir a la calle.
Al salir, la luz del sol le atonta un poco, el ruido urbano le deja con dolor de cabeza. Todo se le viene encima. D e r e p en te se da cuenta de que vive en una ciudad tranquila y sin delincuencia. No sabe qué hacer, no hay villanos por ninguna parte.
Entonces se le ocurre que puede visitar a el sabio Tolo Sé. Tolo es un viejo amigo de nuestro Doctor y seguro que le puede ayudar.
Comienza a andar hacia casa del sabio Tolo pero cuando ya lleva una hora de camino se da cuenta de que se ha perdido. No se acuerda de donde está la casa del viejo. Se sienta sobre el asfalto de una calle perdida de Villalpargata, pensando donde estará la maldita casa, pero desafortunadamente pasa un coche en ese momento y......
....
.....
Tchan tchan! tu tu
..........
.............
......tiene que pegar un frenazo, con lo cual, el doctor picaporte sale acojonado de la calle, yéndose hacia casita, harto del mundo y la fantasía.
 

(Curiosamente, al recoger sus cartas del buzón se pone a leer los nombres de todos sus vecinos, y en un buzón aparece un nombre... no se si llamarlo familiar, o sorprendente, o loco, o extrañamente casual, pero la cuestión es que se puede leer perfectamente sobre esas placas metálicas donde están grabados los nombres y apellidos del vecindario, se puede leer un nombre...siii eh bueno...lo que pone es: “Tolo Sé 3ºA”. En ese momento no os podéis imaginar la cara de tonto que se le queda a Doctor Picaporte....tendríais que haber estado allí buah...jaja...qué gracia...y acto seguido sin mediar palabra con ninguna pared se va directo al 3º A).
¡Ding dong!
(abre la puerta Tolo Sé, un hombre viejo con barba blanca y ojos penetrantes. Viste con una serie de harapos azules de diferentes tonos y unas chanclas del carrefour)
Tolo: ¿Quién es usted?
Doctor: eeee...
Tolo: pues...aaaaaah ¡siii!¡¡Mi viejo amigo Picaporte!! ¡oh, hace tiempo que no le veia!
( abrazos y mimitos)
¡Pase, pase!
Doctor: Ooh gran Tolo, gracias por recibirme tengo algunas consultas que hacerle...
Tolo: Ya sabe Doctor que mi sabiduría está al servicio de toda la familia Picaporte.
Doctor: Sí...ejem...mi pregunta es...¿qué tiene de malo el mundo?
Tolo: no entiendo su pregunta, explíquese mejor.
Doctor: si..ee... ¿Qué cosas malas tiene el mundo en general?
Tolo: aah ooh gran pregunta se hace usted Doctor y, ¿no lo sabe?
Doctor: pues no.
Tolo: yo tampoco.
Doctor: ah.
...
(momento algo incómodo, se quedan 10 segundos totalmente inmóviles sin decir nada..)
Tolo: el chico de la noria hecha con pelos de colores....duua
Doctor: ¿qué dice?
Tolo: na, me acordaba de una cancion
Doctor: pero todo tiene un sentido
Tolo: yo teengo cinco
Doctor: ¿¡qué!?
Tolo: era broma
Tolo: a ver,centrémonos
Doctor: ¿aquí está bien?
Tolo: sí, es que sinó la luz no da bien. Ok, usted dice que el mundo está bien así como está.
Doctor: ¡no hay villanos!
Tolo: ¿villanos?
Doctor: sí, malos.
Tolo: usted necesita...¿malos?
Doctor: bueno no, en realidad no, pero...
Tolo: a lo mejor...¿ha visto esa puerta?
Doctor: sí, que... ¿qué le pasa?
Tolo: ¿Por qué no la pinta de rojo?
Doctor: ¡es verdad!¿por qué no?
Tolo: porque es mía.
Doctor: no no noooooooooo
Tolo: siiiiiiiiii.
Doctor: noooooo
Tolo: Venga aquí y  tranquilícese, duerma en este sillón azul
(el doctor está algo más que adormecido... No sé si he oido algún ronquido... sus orejas se han alargado y vuelto verdes, ¡ah, no! es mi voz).
Doctor: ¡estoy aquí y hago la primera cosa que se me pasa por la cabeza!
Tolo: lo sé, doctor... Entonces váyase a su casa, dese un baño y verá con claridad su “objetivo” y donde vive y manda la maldad.
Doctor: está bien, lo que usted diga Tolo, estoy muy cansadooo.
Tolo: adiós Doctor, es usted un gran hombre.
Doctor: Buenas noches Tolo, ¡gracias por todo!

viernes, 18 de mayo de 2012

Festín Osborne


Atmosphere


Por cierto, hoy hace 32 años que se murió Ian Curtis. ¿Casualidad? ¿Amor? ¿Sinceridad? ¿Desengaño?¿Lujuria? ¿Desamparo?¿Promiscuidad? ¿Tsunami? ¿Lápiz? ¿Mesa? No lo sé.

jueves, 17 de mayo de 2012

Muy eficaz

Desde antes de ayer
las bolas de sal se acumulan en miestómago
y no se qué hacer sin leones ni mujeres
la vida es una pérdida de tiempo
muy eficaz
pero esas nubes bellas como la palma de tu mano
son días de sueño y torbellino
son una pizca de amor
en la mano del preso
es el sensual beso de tu lengua de serpiente
es tu más brillante hazaña
y tu mejor canción
es un día que se hace lento
porque no te tengo
y mi pie no sabe que hacer
y mi mano tampoco
y la triste sabana está sola conmigo
y nos preguntamos cuando volverás
si vuelves
y aunque no te lo creas
eso no es misterioso ni entero
es un microbio muy pequeño
que nace al regar y riega mi suave ceniza
mar adentro nace mejor la hierba
son sus hijas las que tienen dos y no una
parecen buitres de barro
bastante fecha y muy poca realidad en sus brazos
parecen ebrios de amor
y más bien son cucarachas enanas
aunque yo no digo nada
a mí que me registren
que por algo me pagan
y un beso
sería suficiente.

Doctor Picaporte I

(Doctor Picaporte llama a la puerta
oh, qué fracaso se ha tropezado con un tornillo).
Néstor Alpargata: le ayudo a levantarse ¿se encuentra bien Doctor?
Doctor Picaporte: solo le llamé porque tenía estropeado el grifo
Néstor: ¿Qué le pasa?
Doctor: que se ha puesto borde.
Néstor: ¿se ha tomado algún  tornillo?
Doctor: no, simplemente le estaba hablando de una antigua novia mía y se ha puesto como una furia.
Néstor: ¡oh! qué curioso...
Doctor: ¿puedo hablar con el?
Néstor: sí claro, ahí esta.
Doctor: Hola Sr. Grifo.
Sr. Grifo: Hola doctor, ¿qué hace usted aquí?
Doctor: mmm... nada solo pasaba por aquí (qué astuto).
Sr. Grifo: ¡ah! ¿quiere agua?
Doctor: no gracias, ya me lavé las manos ayer por la noche con mucho esmero, su primo Alfredo me ofrece un agua fresca y cristalina.
Sr Grifo: ¡ese no es ni grifo ni na'!
Doctor: ah pues no se...
Sr. Grifo: le ha timado.
Doctor: no puede ser... ¡su agua era preciosa!
Sr Grifo: es falsa, parece que lo es pero no.
Doctor: ¿qué?
Sr. Grifo: que le ha timado.
Doctor: ostras ahora que lo dice tenía un cierto color rojizo...
Sr. Grifo: ¡claro! sí, es por el colorante.
Doctor: ¡oondia! ¡me la han metido doblada!
Sr. Grifo: ¡y que lo diga!
Doctor: ¡¡aaaaarrr mierda!! ¡se va a enterar Alfredo todo a cien joputa! ¡Me voy ahora mismo a reventarle la oreja! Qué se ha creído, ¡se ha metido con Doctor Picaporte!¡de esta no sale! ¡Hasta luego y buena suerte!
Sr. Grifo: ¡Adiós Doctor!
Néstor: ¿lo ha arreglado?
Doctor: ¡¡A la mierda!!
(Pocas veces había visto así al Doctor Picaporte, ¡le sale humo por las orejas! Espero que no salte la alarma).

(Doctor picaporte se dirige muy cabreado hacia su objetivo.
Tiene que cruzar tan solo tres calles para llegar a la puerta del impostor.
Pero en el camino se encuentra dos euros por el suelo y decide comprarse un helado.
Mientras se come el helado piensa qué putadón le puede hacer a Alfredo.
Por su cabeza ruedan todo tipo de cosas: ponerle un chicle en su puerta, dibujar cosas con la porquería de su coche, pasarle un papel por debajo de la puerta diciéndole que su casa está embargada, u otro papel que pusiese tonto el que lo... O mejor, ¡las dos cosas juntas!
Al final nuestro doctor se decide por ir a su casa y pegarle una paliza).
Toc toc!! (rápidamente a Doctor se le ocurren nuevas maneras de putear al impostor y se esconde detrás de una columna, pero enseguida se arrepiente).
Alfredo: ¿quién es?
Doctor: ¡soy yo! (saliendo de detrás de la columna)
Alfredo: ¡oh que repentino susto me has dado doctor! ¿qué te trae por aquí?
Doctor: ¡¡impostor!! (a pesar de su beligerancia lingüística, Doctor no se mueve)
Alfredo: ¿cómo?
Doctor: ¡sí!
Alfredo: ¿qué?
Doctor: ¡joder!
...
Doctor: ¡el agua!
Alfredo: ¡oooh!
Doctor: ¡estaba con mi amigo Néstor Alpargata y el Sr grifo y me han dicho que tu agua es falsaaaaaaaa!
Alfredo: ¡¡¡mentira!!!! Mira que agua tan bonita...
Doctor: ¡¡¿y ese color rojizo?!!
Alfredo: usted es tonto.
Doctor: ¡qué!
Alfredo: lo dicho, váyase de aquí ahora mismo.
Doctor: ¡¡no!!!
Alfredo: pues entonces échese una siesta, ¡mira que camita más blanda!
Doctor: ooh que blaanda... ¡¡un momento!! Usted no me engaña, devuélvame el dinero o le arreo!
Alfredo: ¡se la di gratis!
Doctor: ¿¿??(es verdad)!!!!
Alfredo: me ha ofendido sabe...
Doctor: ¡¡es que usted me da agua que no es agua!!
Alfredo: ¡sabe lo que estoy sufriendo! ¡eh! ¿lo sabe?
Doctor: pues no.
Alfredo: ¡¡mucho!!
Doctor: ooh en serio, no era mi intención ofenderle.
Alfredo: ¡pues lo ha hecho!
Doctor: pues perdone, lo hice sin pensar...
Alfredo: buaaaa.
Doctor: no llore por favor.
Alfredo: ¡¡¿¿que no llore!!??
Doctor: ay lo siento, ¿quiere que le ayude en algo? Pídame cualquier cosa, lo que necesite.
Alfredo: me podría dar diez euros para comprarme algo de comer y esas cosas...
Doctor: tome, aquí tiene ( con un movimiento hierático le hace entrega del pastón)
Alfredo: ¡oh, se lo agradezco!
Doctor: no hay de qué, la generosidad de un Picaporte no tiene límites.
Alfredo: ¡y que lo diga!
Doctor: bueno, pues me marcho, una vez más le pido disculpas
Alfredo: ¡adiós!
Doctor: Hasta luego y buena suerte.
(Y Alfredo dejó de llorar... para siempre).

Interfacialidad I

Director: Supongo que es esa interfacialidad...
Francisco: ¡¿Interfacialidad?! Es asombroso, ¡tienes millones de objetos a tu alcance y no te decides por ninguno! Y yo qué voy a hacer ¡quedarme aquí callado como un pasmarote sin decirte nada? No soy el hombre Don nadie entiendes, no soy el hombre sin, ¡quejica de mierda!
Director: la imagen está algo pixelada, tiene esa dudosa redundancia entre capilares, sí sí, ese señor en esa silla , pero mírelo, joder, ¿no lo ve? es como... No tiene lengua es pésimo.
Francisco: ¿y ahora me tratas de usted? Pero aquí que pasa es que ya no eres mi amigo es que no me conoces por lo visto no me conoces.
Director: Franki no se enoje, lo que pasa es que esta pantalla de plasma me saca de quicio, es un torrente de luz que no puedo soportar y encima ese hombre sobre esa silla, con ese traje marrón, porque es marrón  que quiere ser sensato pero no lo es no lo es no lo es. Y a mí no me engaña ya se lo digo ahora , tengo cinco billetes de quinientos para demostrárselo.
Francisco: para empezar, no me llamo Franki y luego, esta puta tele la tiene desde hace cinco años, es una de las primeras putas teles de plasma y si no se ha acostumbrado a ella tiene usted un grave problema...
Director: ahora eres tú quien me ustedea y el verdadero problema no es ni el tío ese del traje ni la fornicada tele. El problema es que mi mujer se ha ido de vacaciones.
Francisco: ¿se ha ido de vacaciones? bueno, en principio esto no tiene que suponer ningún problema... Hombre, a lo mejor, ¿te hubiese gustado irte con ella?
Director: ejem, mmm... era un decir, que se ha ido con otro, vamos que me ha puesto los cuernos, en pocas palabras, que me la ha estado pegando con el lechero, su horno ya no calienta mis bollos, ha meado fuera de tiesto, también se podría decir "se ha buscado mejor pluma que le moje el tintero", vamos que su jardín tiene mejor jardinero o que su cueva es ya de otro oso, ¡otro nabo la está penetrando! ¡Ha cambiado de panadero! Su pescado ha encontrado otro comensal, otro jugador de golf, otro de billar, una zambomba queda por tocar, una cadena por estirar, un lápiz sin sacapuntas, otro guitarrista la puntea, ¡¡Se la están follando a base de bien!! Hay otro muerto en la tumba y qué hostias, ¡soy libre! Pero estoy destrozado y mi churro está sin mojar...(gime) sí, eso lo dice todo, el mundo no me vale para nada ya. A ese cabronazo le voy a dar por culo mientras ella me lame los huevos, ¡lo juro!
(Justo detrás suyo aparece un señor con bigote y traje marrón que en menos de un segundo saca su pistola y le pega un balazo en el cogote al cornudo, sonriendo se enciende un cigarro y empieza a charlar con Franki que se encuentra muy asombrado)
Señor misterioso: Francisco, ¿tiene usted idea de porque he matado al señor cornudo?
Francisco: ¡quién es usted!
Señor misterioso: Respóndame a la pregunta.
 Francisco: Aaaaaaaaahhhijode...
Señor misterioso:   vamosss piense un poco.
Francisco: ...es usted el lechero?
Señor misterioso: ¿se refiere al amante de la señora Libélula?
Francisco: ssí.
Señor misterioso: Meeeec!!! Incorrecto. Hoy se ha encontrado el cadáver del señor Strongbauer metido en el armario de su habitación en Londres. No hay ni rastro de la hermosa señora Libélula. La policía está investigando el caso y nosotros ya hemos hecho nuestro trabajo. Y ahora,  solo queda usted en medio de todo este embrollo...
Francisco: Perdoneee yo no diré nada a nadie se lo juro pero por favor no me mate...!!!!!
Señor misterioso: No se preocupe no le voy a matar,  si colabora conmigo.
Francisco: pero, ¿usted quién es? ¿para quien trabaja? Vale, vale, no me lo diga...
Señor misterioso: ...
Francisco:  tengo miedo, pero no se preocupe ¡le responderé todas las preguntas que quiera hacerme!
Señor misterioso: ja ja ja, ¿se cree que colaborar conmigo significa tan solo responder unas preguntas?? Ja ja... está usted mas jodido de lo que cree...
Francisco: ¿qué más podría hacer un hombre como yo??
( el señor de bigote y traje marrón con un leve giro de muñeca y  el movimiento de dedos preciso de la mano que no sustenta el cigarro, se desabrocha el pantalón y se baja los calzoncillos de un tirón... Por otra parte, Fran se echa a llorar pensando en su mujer e hijos que en ese preciso instante están esperándole para cenar).
Luis: Mamá... ¿Y papá?
Nuria: Luis come y calla, debe estar al llegar.
(el niño mira el plato de judías con patata con escepticismo. A su izquierda su hermana, claramente más carnosa, devora el plato con especial avidez.)
Luis: pero él dijo que llegaría a las nueve...
Nuria: ¡¿qué?!
Luis: que son la diez y cuarto y aún no ha llegado..
Nuria: como sabes eso? Bueno en cualquier caso se le debe haber retrasado un poco la reunión... y no me coge el teléfono. Tu padre es un hombre muy despistado y de vez en cuando se olvida de que tiene una familia que le quiere y requiere su cariño.
En fin, es muy tarde y os debéis ir a dormir, ya veréis a papá mañana.
Luis: jo mamá, no quiero...quiero ver a papá.
Nuria: A dormir he dicho!!! Coge a tu hermana, un beso. buenas noches.
(La mujer se desmorona. Rompe a llorar. Francisco llega siempre muy tarde a casa. Cena y luego se va. Son cosas de su trabajo y de su jefe. Su jefe es un conocido director de cine. Francisco es su confidente y consejero además de uno de sus guionistas. Por razones que Fran nunca ha logrado entender, le llama a menudo para comentar alguna escena y a veces tan solo una imagen de la película que están rodando. Tardan mucho en rodar ya que cada día hace nuevos cambios. Pero Nuria empezó a no creerle, o más bien a tener la sospecha de que se estaba viendo con otra mujer. Por eso, cansada ya de sus dudas, se asegura de que sus hijos duermen, coge una chaqueta y las llaves y se va directa al apartamento del desdichado dichoso director. No coge el ascensor tan siquiera, y va corriendo escaleras arriba hasta el segundo piso. Ve que la puerta ha sido forzada, el pomo está en el suelo. Entra a toda prisa y al llegar al salón la imagen que se apodera de sus ojos no puede ser más lamentable: a la derecha, un hombre tirado y sangrando por la cabeza aparentemente muerto, aparentemente director de cine; en la tele la imagen congelada de un señor con traje marrón un poco ridículo; y en el centro, perfectamente iluminado, el hombre con el que había pasado sus quince años de matrimonio, de rodillas ofreciendo, con toda intensidad, una apetitosa felación a un señor, aparentemente de traje marrón, al que no conocía).

Tu ganas

Camino, y doy tres pasos hacia el coche
sé que me va a llevar muy lejos
pero me he quedado embobado viéndote
no sé donde estoy
me he perdido
y me busco
pero lo que busco nunca suelo encontrarlo
ley de murphey
no sé si se escribe así
creo que no
las velas están apagadas
y yo quiero dos antorchas
una por cada teta
oh qué lastima
dos horas y no encuentro el coche
a veces soy un lagarto
tres abriles giran mi cara
hacia ti
y nado dando besos
y atrapo un pez de color azul
y lo suelto en el aire
y sale volando
como gestos de mis sabanas
no lo sabes
pero cada noche como sabanas azules
no lo sabes
pero diez noches alumbran una de tus sonrisas
vicios empedernidos
y gatos, grandes gatos se abalanzan sobre mí
el pelo esta sobre mi sopa bailando una polca
qué arte y qué poca vergüenza
las animadoras se visten de paja
y el jurado es un jurado muy serio
tan serio que es mudo
la suerte esta echada
y yo he apostado veinte de los grandes a que
tu ganas.

Rastro por fin

Sí, es cierto
esos hombres te cercenan a lonchas finas
con cuchillos pero sin manos
toda la tarde cortando

Es cierto que te observo
desde hace tiempo, te intento
y hay ritmos escondidos bajo tus pensamientos
ritmos que se parecen descaradamente
se parecen tanto entre sí

¿Quieres caer por la rampa? La he preparado esta mañana
mientras unas lonchas finas me hablaban
de nosequé rato y rato

Yo me deslizo con facilidad y me enorgullezco, es cierto,
pero no tanto como otros que cantan sin ritmo en momentos
cuyo sentido se cobra paso a paso

Si tuviese que escoger, te escogería la mano solamente
sintiéndote cercana a una caída bendecida.
Sus reproches despiertan a los vecinos
con un ruido metálico y dividido
¿no te divide el sueño? Eso dicen
los vecinos engreídos y orgullosos
mientras aplauden la noche por ser
tan buena
y dejarnos
tanto
y sus aplausos no les dejan dormir pero luego
nos culpan a nosotros ¿no crees?
Es cierto...

Cercenada a finas superficies
en cada círculo veo un ojo
pero tu vives fuera, en los recintos perdidos de todo medio
y todo centro de comunicación entre mendigos

¿No crees? Deberías creer un poco más en tus caídas
si te duele el culo, ríete de su veracidad pomposa
y apláudete a ti misma hasta que no puedas
conciliar ni el sueño ni el límite.

Quiero regalarte un cuchillo, uno sólo.

Y después los blandirás alegremente por costumbre, ¡ya verás
qué bien, te acordarás al instante!
De todas las personas que no llegaron
a salvarse

El hombre y la mujer

el hombre está a su derecha, sin ningún guión en la mano
se acerca tan lentamente que teme no moverse
la mujer sigue impasible,
está dibujando un ciervo con cabeza de hombre
el hombre no es rubio ni tampoco australiano
es un hombre de las rodillas a la cabeza
tiene pies de mujer
la mujer ha acabado su dibujo y ahora enciende un mechero azul
quema su dibujo con una sonrisa en el rostro
el hombre intenta quitarle el dibujo pero se quema y cae al suelo
ella coge un cuchillo y se lo clava en las costillas
la sangre tiene el color de la pobreza
El dibujo, una vez quemado, se convierte en la imagen del hombre
más perfecto: más fuerte, atractivo e inteligente
la sangre se convierte en romance
a medida que sus cuerpos se acercan
slo-mo
ellas borrosas
ellos enteros

tu saliva cae y se convierte en agua
su paz interviene y deja la luz llana

se paran definitivamente
blanco y negro
ella y él
uno
cero

Depresivo sin causa

Él comienza a dudar cuando le preguntan por ella
Finge invalidez, sonríe infinitamente y niega cualquier vínculo con esa mujer;
sus dedos sufren epilepsia, semueven confusos acariciando su barbilla.  Sus zapatos verdes no hacen más que estorbar su paso y sus nervios caminan con una risa y ansiedad un poco terribles. Son pasos anchos y fuertes como un atleta, libres como el sonido de un timbre, como la voz de aquella señora o como el gin de ese señor. Tienen graves problemas de salud decide,  y los cordones deberían ser más finos para soportar una carga tan pesada. Sí, es esa mujer, la mujer del abatimiento, la mujer que engaña a su mayordomo, la que fríe huevos y come carne de cerdo, beicon, salchichas y demás babosas grasientas. Pero él. Pero él piensa que su mujer no es tan débil, ni tan fría, ni tan grasienta, luce mujer y vive mujer. Añora sus dedos y empeñada cintura, delicada cintura.
el ronroneo de un gato tailandés le hace llorar. ti ene problemas de din ero.
el ronco diccionario de inglés pisa sus dedos
rita come huevos fritos con beicon
a las siete de la mañana
dinero
camarero
la barra americana de su apartamento tiene escondido un secreto
hay una puta detrás. tiene una bola de cristal y un disco de bob dylan
hay una puta detrás
el comienza a dudar cuando le preguntan por ella
hay una puta detrás.
la gente es muy mal hablada piensa. PIENSA!
un albino tiene frío
parchís, ajedrez, un piano tocado por un malabarista.
suena muy bien y además gana la partida
un buen whiskey
pósters de frank sinatra
¡pósters de parchís y ajedreces y pianos de cola y malabaristas y putas!
y el señor está triste con un vaso de güisqui e hielo
pensando en su mujer superlativa su amada mujer duquesa
en vano , haciendo un vano favor a su aburrimiento
se imagina palizas con bates de béisbol y patatas bajo el puño y pistolas de grandes calibres y sangres que parecen vinos regalados o de un euro, eroski, mercadona, metadona. y haciendo honor a su nombre toma un vuelo directo a moscú...con solo unas pocas pastillas y un par de copas...Se acuesta en la cama con la ropa de todo un día y piensa en la puta de detrás de su barra americana, pero cae en la cuenta de que nunca ha tenido un apartamento, ni una barra americana. Que ni siquiera se ha ido de putas, ni hoy, ni ayer, ni nunca y debería tener más vergüenza y menos entusiasmo porque hoy está de luto, le dejó la mujer de su vida. Finalmente piensa que nunca existió ninguna mujer en su vida
 y que solo
estaba fingiendo.

Plata, más plata

Creo que el dedal me finge una amistad,
y por eso lo tiro al fuego. Espero sentado a que le arda la piel de una vez.
Quiero que le arda la piel como él me ha hecho arder a mí, destaponándome los dedos
uno por uno
cada vez que me arriesgaba a usarlo como una trapo cualquiera
con el que te limpiarías las manos (pero no los dedos).

No puedo dormir en esta cama, hay demasiadas uñas fuera de lugar
debajo de las sábanas, como un campo seco
cruje bajo mi peso
y seguramente bajo el peso de los dedos que han perdido
tanto tiempo intentando lavarse los unos a los otros.

Si tuviese un poco más de fuego, un poco más de cansancio acumulado
lo invertiría bien, aquí hay negocio
Tres mandíbulas no sé si ríen cuando las aparto.

Sentado aquí no veo nada, esta sala despierta instintos maternales
incluso en los muebles y el fuego
que me piden tiernamente
que vuelva a aplanar el terreno hasta que no haya nada que me
dé miedo.

No quiero las entrañas de mis dobles
ni quiero hacer con ellas un banquete eterno.
Tampoco querría hervir hasta un final próximo
la entablada relación cercana
con elementos fuera de mi alcance.
Preferiría seguirte a ti
que ya te conozco
como una abuela mandamás
en la que un poco de desconfianza
alimenta el valor inicial de
suspiro sonrisa
bajo este negocio hundido.

No quiero planes alternos
para pasear por un
precioso paisaje hundido.
Centrarme tanto que no pueda ya corregir
esas minusvalías.

No hay cadenas, ni tiendas que las vendan
me ven tan cansado que me empujan por las vías.
Si hay que calibrarlo todo
calibrémoslo todo
destinado al fracaso que se descubre abuela a dos partes
guiándome por una tiendecita rupestre
de la que aún no estoy cansado.
Y, seamos justos,
no creo que lo esté nunca mientras dure el cansancio.

Y eso es porque tres mandíbulas no sé si ríen cuando las aparto.

Esto me sirve de escudo con gancho afilado
si tuviese que escoger, me quedaría con el paseo
y tiraría el plan B
al fuego.

Destreza a medias

Clarear me ayuda a pinceladas,
y cada pincelada me congela por dentro
de una forma tan dulce que casi se me impide respirar.
Si pudieses ver la caja de cartón que me han dejado en medio de la calle
(bastante vacía, pero eso no es todo)
verías una pantalla de mimbre sujetándote las piernas.
Yo en tu lugar
gritaría "¡sacúdanme!", y treparía por las piedras hacia el vasto
y alto
sentido de tus comunes.

Querer ese mimbre me duele casi tanto
casi tanto como acariciarlo, y dejar que sus espinas me prohíban
salir de esta silla tan cómoda que me castra
visiblemente, delante de todos.
Y todos ríen con dientes cornudos que cristalizan una risa húmeda
transformada en vidrio claro que se asemeja al mimbre,
bastante al mimbre.

Me rodean pantallas sólo cuando yo quiero,
y mis dedos deciden cuando sangrar o cuando mentir.
Lo deciden trepando esa torre cielo, bastante,
realmente bastante cielo
que trepa hacia mi y se me sube, todas esas cosas tan claras y tan definidas
se acomodan en mi lugar y gritan "vacío no es realmente, cuando
te fijes más verás que ahora mismo no estamos gritando. Estos gritos se ablandan cada día
delante de tus narices. Si sólo vacío, sorber el vacío ruidosamente como un niño."

En medio de la calle
sigue ahí
esa caja de cartón pintada que, sea lo que sea,
me impide de una forma bastante locuaz
responderle adecuadamente. Si una cortina de hielo prohibiese que mis dedos decidieran
cada día, ahí delante,
esa caja tan de cartón doblaría la esquina con un llanto
¿suficientemente blando?
Eso contemplo yo, desde esta torre invertida.
El lugar más alto, y más vasto.
El lugar me grita hasta que no oigo nada.

Señoras y carnes de Octágono

la señora lleva un moflete rosa y otro azul
su pintalabios alberga hasta otros tres colores distintos con siete tonalidades diferentes, a veces mezcladas por el habitual uso
ella tiene una panza descomunal, más bien es como una babosa gigante, blanca y vestida con el peor de los gustos
le gusta el golf y las mamparas azules, el saxo y las avellanas, la miel y la tarta de chocolate
es empalagosa hasta que un mudo diga basta
tiene tres amigas si es que así se les puede llamar
son tres buitres engreídas, al contrario de la señora, muy delgadas.
una de ellas tiene el rostro como un mazapán y una guinda de nariz, se hace llamar apoteósica y apocalíptica pero no sé muy bien que quiere dar a entender con ello.
la otra es rubia de bote y fastuosa, parece estar fabricada con madera de roble; la piel de esta segunda buitre engreída es mucho mas oscura que el color de su pelo.
porúltimo, la que queda  es dulce y azul a la vista de cualquiera, observa con unos ojos muy grandes para una carita tan pequeña y tiene la piel maquillada y arrugada. baja de estatura es la más terrible de las tres: tiene un odio imprevisible que se esconde detrás de una sonrisa risueña y desgarrada a la vez...solo las madres pueden darse cuenta de la maldad de esta última buitre...
la tienda de golosinas tiene un aspecto terrorífico
las piruletas tienen sonrisas tuertas
las nubes viajam sim descamso
las moras excavan en la tierra
todas ellas, las buitres, tienen el cerebro agitado por el terror de las golosinas
en cambio la señora alberga en su cerebro el hoyo más difícil del  mejor campo de golf del mundo
green
piezas de museo
el cuadro de la señora y sus tres buitres
pertenecen al mundo de bitelchus
aparta tu mano grasienta de mi hijo
me gusta la crema de cacahuete, a ti no?
no, por lo demás mi vida no es mejor que la tuya
sino que todolocontrario
observen el magnífico trazo y la forma
el uso del color y la expresividad del cuadro
la botella llena de caramelos en el centro da muestra de esa intención de simetría...
este tío no tiene ni puta idea y si digo que esa vieja no me toca es que no me toca!
el niño me esta llorando en la nuca solo falta que me pote encima
sí y además no se oye nada de lo que dice el pavo este que por cierto tiene un poco de pluma, no no, que yo no tengo nada en contra de los gays pero bueno, que no me toquen eh
chisssssst se puede callar un poquito!
madre mía aquí no hay respeto por na’
huele mal, alguien ha sacado al sr cuescorn a pasear
me comería un bistec a la plancha
ahí arriba hay un restaurante, no parece que esté mal pero sí un poco caro
pero si es un burger!
no, no lo es
ah no?
no, ni de coña. se llama  carnes Octavio o octavolo o algo así.

Tenemos que irnos a otro sitio

Tenemos que irnos a otro sitio
¿no crees?
el espacio no es el adecuado
hay demasiada realidad acechando
la gabardina de otro
el jersey de otro
el desorden de otro
soy otro lugar
la mitad de las manos te rechazan
armarios vacíos
una casa desierta
recién abandonada
tu mirada rompe esquemas
diría que rompe piernas y todo
vacía cajones y desordena arboles
y ríos y ciudades
plantea el misterio de la invisibilidad
descifra aguijones ensangrentados
el cerco de nuestra amistad  es una valla solita r i a
pintalabios crema pintauñas
puños contra la pared
vuela vuela y verás en lo alto algo
algo de ti
piel piel de pies y manos agrietadas forman calles
bifurcaciones con espejos convexos
y ¿qué dirección tomar
madre de todos los pies y manos agrietadas?
forman calles cortadas son amores rotos
sin coartada sin bifurcación en sus pies
son nos o noes tan claros como que hoy es miertes o marcoles
y me imagino un mar de coles con peces lechuga y tomates con caras de risa enburbujados
pero eso no viene al caso asi que haré como que no he dicho nada
haré como que he dicho, ¿qué? miércoles
líneas de sol tan curvas como la superficie de esa cortina que me tapa media ventana
serpentina serpentea en el aire , calles soleadas con hermosas mujeres contoneando sus caderas y atractivos chicos yendo en bicicleta, bicicleteando.
un desorden de arboles abarrota la ciudad, parques naturales o artificiales
arrítmicos  o con música de señores cantautores con barba o samba o áfrica
oh lo siento te pido perdón por confundirte
oooh lo siento te lo pido. te pido el perdón te lo pido
no eran aparcamientos eran aparcaciertos
poetas aparcados de todas las edades con o sin libretas de todos los tipos y colores
hombres chicos y niños con o sin libreta remendando los errores
los desmiembres el troceo del vegetal el troceo del tomate
cerilla en mano cigarrillo hambriento
tengo hambre de fuego
tengo el hambre de los pirómanos
tengo la necesidad
de la ciudad quemada

miércoles, 16 de mayo de 2012

Invasión

El señor tiene un sensor de movimiento, un ordenador y un espantapájaros
un marcapasos
                   la marca avispa
avispa de terraza
El señor está de muy mal humor
tropecientos extraños avanzan por la calle
paralela a la mía perpendicular a la tuya
aunque no creo en nuestra perpendicularidad,
deberíamos penalizar el detalle
hablar de detalles
hace que dejen de serlo.
El señor en la terraza
avispado
intenta contener energía o algo parecido
para frenar la invasión extranjera
Pero ellos siguen
como zombies
la blanca línea discontinua los despista
pista
pasta...peste
En un arranque de valentía el señor arroja una piedra
en un arranque de valentía el señor arroja un tenedor
el tenedor vuela fugaz
dando vueltas sobre si mismo
cae al suelo torpemente
mente torpe
estrategia
se necesita una estrategia
que sepa planchar y fregar
fregar y planchar cualquier cosa
Llegan al semáforo y no se detienen
el señor indignado
el semáforo en rojo
y rojo de furia el señor y su jeto
En un arranque de valentía el señor arroja un cuchillo
al extranjero más lento
al último de la manada
al último y paticorto sujeto
este, pobre, es atravesado por el mencionado cuchillo
ahora, patidifuso
cae de rodillas y muere en el acto
en la televisión del señor solo se ve nieve
al lugar del crimen
un policía en triciclo
su rostro es inhumano y sus piernas son trozos de madera con fango
A continuación enumeraré las correcciones ofrecidas para la palabra policia:
policía
policial
policías
policilla
policita

Sí, lo sé, todas empiezan por p.
De pequeño nunca me gustaron los puzles. Me parecía un juego inútil, e incluso me angustiaba un poco ver un puzle acabado. Juntarlo sí era divertido, hasta que el rompecabezas se convertía en un aburrido dibujo con el que ya no podías jugar. Cuanto más claro se viese qué era realmente el dibujo, menos me interesaba. ¿Para qué quería yo un cuadro de un paisaje roto, con visibles junturas entre las piezas?

Siempre se me decía que ese era el fin del juego: revelar el secreto, devolver todas esas piezas a su verdadera forma. Ese era el juego: avanzar sin miedo, abriéndote paso entre los árboles hasta llegar al exterior; salir de ahí, ese era el objetivo. El placer era ganar, ¿o acaso no quería ganar?

Pero para mi los juegos no debían, no podían tener fin ni final. Me gustaban los juguetes con los que podías jugar indefinidamente, dando vueltas y vueltas por una eterna. Avanzar con miedo hacia ninguna parte hasta perderte. Perder, perderlo todo. Perder el miedo y seguir perdiendo. Con cada cosa que perdía yo me iba volviendo más pequeño, hasta que todas mis piezas desparramadas por el bosque pasaban a formar parte de éste.

Para mí el momento más bello de un puzle es el inicial. Ese es el mejor cuadro, mejor que un dibujo rancio de unas frutas en un bol. Cada pieza es una pintura onírica de sombras y texturas. Devolver todas esas piezas a su verdadera forma, para mi, era una estupidez. Esa era su verdadera forma, eso era un puzle para mí: una caja llena de bellísimas piezas.

Eso es lo que era para mí.
Dos trenes circulan por el mismo carril
a la misma hora, la misma vía.
A la vista son uno sólo, reluciente por fuera. Ventanas de acero.

¿Cómo piensas entrar en el segundo?
¿Cómo piensas verte en esas ventanas?
Pienso en ello mientras me deslizo por su camino ya pasado,
saboreando sus babas de caracol mecánico. Un rastro (o dos)
de caminos honrados
Uno verdaderamente
honrado.

¿El segundo tren es
una muñeca en espiral? ¿A dónde te conduce
esa mirada?

Mirarla, mirarla no me sirve de nada
Ventanas de acero no me dejan coartada
Yo le clavé ese puñal hasta lo más hondo de su cáscara, y
noté una única viscera quemada tras mis párpados.

Me pide que me baje en todas las estaciones.
Pero para poder cumplir esa promesa
necesito todos mis cuerpos para bajar eternamente
Bajar en una me impide ver cómo avanzamos por dos raíles de acero
léntamente convirgiendo
en un afilado punto reluciente.

El final del trayecto se afiló tanto que te apuñaló
Sin romper tu cáscara
veo resbalar dos lentos manantiales de carne

Entrar en una rosa

Tengo planeado entrar en una rosa, seguramente mañana mismo.
El objetivo es entrar para no salir, pero aún no sé muy bien si la puerta da a un interior o a un exterior.
La información que me ha llegado es pobre. Puede que al final entre para salir, y una vez fuera...
No tengo ningún plan para "una vez fuera".
Si quieres venir plántate mañana en el jardín de Casa. Vendrán también unas reconstrucciones de tu figura.
Pero no pueden hablar, o sea que no te preocupes. Yo llevaré dos bajo el brazo, como maniquies. Si me ayudas te lo agradeceré
porque pesan bastante.
Llevándonos los unos a los otros bajo el brazo entraremos en la rosa y es posible que entremos a un afuera.
Yo lo planeo todo pensando en el adentro. Si entramos, entramos; y espero que nos atiendan bien.
Dos clientes me dijeron una vez, y yo les respondí una vez también. Aquí los intercambios son severos.
Pero dentro de una rosa los intercambios existen como miembros desfigurados, y eso es lo que quiero ahora mismo.
Creo que las paredes serán blandas, o al menos eso espero. Espero que sean tan blandas que nos podamos dormir como insectos.
Espero que te acuerdes de ablandar las paredes cuando me prepares la alfombrilla. Pienso pisarla bien fuerte antes de entrar.
Recuerda que el plan es mañana, no entres antes de tiempo. No te comas mis desgracias, y
guárdame un trozo.

Creo que las rosas tienen pinchos por el interior. Los pétalos también penetran esa estancia. Creo que dentro de una rosa
no estaremos nada seguros. Puede que duela tanto o más que el jardín.
Si me insistes prepararé un plan para el caso en que
la puerta nos lleve de nuevo afuera.

Si insistes me lavaré las manos antes de comer, pero sólo si tu te quitas la ropa
dentro de esta rosa
y te vistes bajo el brazo
que pesa bastante
y me guardas un trozo para cuando quepan mis mundos dentro de una rosa
o dentro de tus zapatos cuando llueva
y no tenga destrozos.

Dos días más

Bajé al sótano para buscar unas sábanas. Dormir se estaba convirtiendo en días enteros, y las plumas ya no me llevaban a ningún sitio.
Esos sótanos tan ténues, removí las sábanas notando como su frescor de verano iba creando el Verano con cada sacudida de polvo. Saqué tres, cuatro sábanas y salió volando una cuchara del fondo de la caja.

En el centro, un agujero. Alguien o algo había agujereado la cuchara con un delicioso orificio perfecto. No era una apertura borrosa; era una circunferencia suávemente trazada. Dejé que un ojo mirara a través y volviera a ver ese sótano por segunda vez. Hacía tanto calor...cuchara significa sopa, y sopa era algo que no quería volver a comer hasta que el año hubiese finalizado su ciclo. ¡Gracias a Dios por ese agujero! No quería volver a comer sopa jamás.

Tal vez la sopa era tan caliente que había penetrado el acero. Si eso eso era cierto, debía felicitarla. Mi enemiga había acabado con Mi Posibilidad de enfrentarme a ella. Y lo había hecho de un modo tan exquisito que mi nueva visión del sótano me sorprendía. Esas sábanas...esas sábanas llenas de polvo no me dejarán dormir esta noche, estoy seguro.
Por alguna razón me desperté de la siesta. De golpe me encontré con los dedos en el ombligo, buscando pelusilla. Sin entenderlo del todo me acerqué la bolita gris a los ojos.

Era perféctamente esférica. ¿De qué material estaba hecha? ¿Fragmentos de ropa, o símplemente fragmentos? Curioso, fui a hurgar un poco más.
Al parecer eso era todo; la bolita se había acomodado en su trono, yo la había destronado y ahora, ¿qué? Busqué un poco más. Entre los pliegues del ombligo a veces se esconden los peones.

Desempaquetando, conseguí desenredar el nudo de carne y abrirme un poco más. ¡Nunca me había visto el ombligo tan sonriente! Su diámetro se acercaba al de mi cabeza, una coincidencia que no podía dejar pasar.

Una vez dentro, llevando ese sombrero hasta los ojos me observé. Todo relucía color carne pálido y agradable. La luz exterior se filtraba por mis poros y los tonos cambiaban, y cuando yo respiraba todo respiraba conmigo, ¡como si estuviera vivo! Sin darme cuenta ya estaba gateando por la cueva sin saber muy bien.

Me preguntaba dónde estarían mis piernas, pero ya era tarde para preguntarse eso. Me preguntaba también dónde me estaría llevando mi ombligo pero, ¿no lo tendría que saber ya?

Iba desenredando los blandos nudos carnosos como si pasase páginas de un libro. Era como si a cada instante me encontrase al final del túnel, pero lo fuese acariciando hasta ganarme su confianza. Luego se me dejaba pasar a un nuevo final de trayecto.

Hasta que llegué por enésima vez a ese mismo final de trayecto, pero ya no había nudos que desenredar. Era un hueco suave y liso, pero siempre palpitando. Entonces me di cuenta: "¡Claro, es un callejón sin salida! Ya he llegado..."

Me tumbé, me acomodé en ese rinconcito tan agradable y por fin,

pude seguir con mi siesta.