(Doctor Picaporte llama a la puerta
oh, qué fracaso se ha tropezado con un tornillo).
Néstor Alpargata: le ayudo a levantarse ¿se encuentra bien Doctor?
Doctor Picaporte: solo le llamé porque tenía estropeado el grifo
Néstor: ¿Qué le pasa?
Doctor: que se ha puesto borde.
Néstor: ¿se ha tomado algún tornillo?
Doctor: no, simplemente le estaba hablando de una antigua novia mía y se ha puesto como una furia.
Néstor: ¡oh! qué curioso...
Doctor: ¿puedo hablar con el?
Néstor: sí claro, ahí esta.
Doctor: Hola Sr. Grifo.
Sr. Grifo: Hola doctor, ¿qué hace usted aquí?
Doctor: mmm... nada solo pasaba por aquí (qué astuto).
Sr. Grifo: ¡ah! ¿quiere agua?
Doctor: no gracias, ya me lavé las manos ayer por la noche con mucho esmero, su primo Alfredo me ofrece un agua fresca y cristalina.
Sr Grifo: ¡ese no es ni grifo ni na'!
Doctor: ah pues no se...
Sr. Grifo: le ha timado.
Doctor: no puede ser... ¡su agua era preciosa!
Sr Grifo: es falsa, parece que lo es pero no.
Doctor: ¿qué?
Sr. Grifo: que le ha timado.
Doctor: ostras ahora que lo dice tenía un cierto color rojizo...
Sr. Grifo: ¡claro! sí, es por el colorante.
Doctor: ¡oondia! ¡me la han metido doblada!
Sr. Grifo: ¡y que lo diga!
Doctor: ¡¡aaaaarrr mierda!! ¡se va a enterar Alfredo todo a cien joputa! ¡Me voy ahora mismo a reventarle la oreja! Qué se ha creído, ¡se ha metido con Doctor Picaporte!¡de esta no sale! ¡Hasta luego y buena suerte!
Sr. Grifo: ¡Adiós Doctor!
Néstor: ¿lo ha arreglado?
Doctor: ¡¡A la mierda!!
(Pocas veces había visto así al Doctor Picaporte, ¡le sale humo por las orejas! Espero que no salte la alarma).
(Doctor picaporte se dirige muy cabreado hacia su objetivo.
Tiene que cruzar tan solo tres calles para llegar a la puerta del impostor.
Pero en el camino se encuentra dos euros por el suelo y decide comprarse un helado.
Mientras se come el helado piensa qué putadón le puede hacer a Alfredo.
Por su cabeza ruedan todo tipo de cosas: ponerle un chicle en su puerta, dibujar cosas con la porquería de su coche, pasarle un papel por debajo de la puerta diciéndole que su casa está embargada, u otro papel que pusiese tonto el que lo... O mejor, ¡las dos cosas juntas!
Al final nuestro doctor se decide por ir a su casa y pegarle una paliza).
Toc toc!! (rápidamente a Doctor se le ocurren nuevas maneras de putear al impostor y se esconde detrás de una columna, pero enseguida se arrepiente).
Alfredo: ¿quién es?
Doctor: ¡soy yo! (saliendo de detrás de la columna)
Alfredo: ¡oh que repentino susto me has dado doctor! ¿qué te trae por aquí?
Doctor: ¡¡impostor!! (a pesar de su beligerancia lingüística, Doctor no se mueve)
Alfredo: ¿cómo?
Doctor: ¡sí!
Alfredo: ¿qué?
Doctor: ¡joder!
...
Doctor: ¡el agua!
Alfredo: ¡oooh!
Doctor: ¡estaba con mi amigo Néstor Alpargata y el Sr grifo y me han dicho que tu agua es falsaaaaaaaa!
Alfredo: ¡¡¡mentira!!!! Mira que agua tan bonita...
Doctor: ¡¡¿y ese color rojizo?!!
Alfredo: usted es tonto.
Doctor: ¡qué!
Alfredo: lo dicho, váyase de aquí ahora mismo.
Doctor: ¡¡no!!!
Alfredo: pues entonces échese una siesta, ¡mira que camita más blanda!
Doctor: ooh que blaanda... ¡¡un momento!! Usted no me engaña, devuélvame el dinero o le arreo!
Alfredo: ¡se la di gratis!
Doctor: ¿¿??(es verdad)!!!!
Alfredo: me ha ofendido sabe...
Doctor: ¡¡es que usted me da agua que no es agua!!
Alfredo: ¡sabe lo que estoy sufriendo! ¡eh! ¿lo sabe?
Doctor: pues no.
Alfredo: ¡¡mucho!!
Doctor: ooh en serio, no era mi intención ofenderle.
Alfredo: ¡pues lo ha hecho!
Doctor: pues perdone, lo hice sin pensar...
Alfredo: buaaaa.
Doctor: no llore por favor.
Alfredo: ¡¡¿¿que no llore!!??
Doctor: ay lo siento, ¿quiere que le ayude en algo? Pídame cualquier cosa, lo que necesite.
Alfredo: me podría dar diez euros para comprarme algo de comer y esas cosas...
Doctor: tome, aquí tiene ( con un movimiento hierático le hace entrega del pastón)
Alfredo: ¡oh, se lo agradezco!
Doctor: no hay de qué, la generosidad de un Picaporte no tiene límites.
Alfredo: ¡y que lo diga!
Doctor: bueno, pues me marcho, una vez más le pido disculpas
Alfredo: ¡adiós!
Doctor: Hasta luego y buena suerte.
(Y Alfredo dejó de llorar... para siempre).
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