Bajé al sótano para buscar unas sábanas. Dormir se estaba convirtiendo
en días enteros, y las plumas ya no me llevaban a ningún sitio.
Esos
sótanos tan ténues, removí las sábanas notando como su frescor de
verano iba creando el Verano con cada sacudida de polvo. Saqué tres,
cuatro sábanas y salió volando una cuchara del fondo de la caja.
En
el centro, un agujero. Alguien o algo había agujereado la cuchara con
un delicioso orificio perfecto. No era una apertura borrosa; era una
circunferencia suávemente trazada. Dejé que un ojo mirara a través y
volviera a ver ese sótano por segunda vez. Hacía tanto calor...cuchara
significa sopa, y sopa era algo que no quería volver a comer hasta que
el año hubiese finalizado su ciclo. ¡Gracias a Dios por ese agujero! No
quería volver a comer sopa jamás.
Tal vez la sopa era tan
caliente que había penetrado el acero. Si eso eso era cierto, debía
felicitarla. Mi enemiga había acabado con Mi Posibilidad de enfrentarme a
ella. Y lo había hecho de un modo tan exquisito que mi nueva visión del
sótano me sorprendía. Esas sábanas...esas sábanas llenas de polvo no me
dejarán dormir esta noche, estoy seguro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario