miércoles, 16 de mayo de 2012

Dos días más

Bajé al sótano para buscar unas sábanas. Dormir se estaba convirtiendo en días enteros, y las plumas ya no me llevaban a ningún sitio.
Esos sótanos tan ténues, removí las sábanas notando como su frescor de verano iba creando el Verano con cada sacudida de polvo. Saqué tres, cuatro sábanas y salió volando una cuchara del fondo de la caja.

En el centro, un agujero. Alguien o algo había agujereado la cuchara con un delicioso orificio perfecto. No era una apertura borrosa; era una circunferencia suávemente trazada. Dejé que un ojo mirara a través y volviera a ver ese sótano por segunda vez. Hacía tanto calor...cuchara significa sopa, y sopa era algo que no quería volver a comer hasta que el año hubiese finalizado su ciclo. ¡Gracias a Dios por ese agujero! No quería volver a comer sopa jamás.

Tal vez la sopa era tan caliente que había penetrado el acero. Si eso eso era cierto, debía felicitarla. Mi enemiga había acabado con Mi Posibilidad de enfrentarme a ella. Y lo había hecho de un modo tan exquisito que mi nueva visión del sótano me sorprendía. Esas sábanas...esas sábanas llenas de polvo no me dejarán dormir esta noche, estoy seguro.

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