jueves, 17 de mayo de 2012

Interfacialidad I

Director: Supongo que es esa interfacialidad...
Francisco: ¡¿Interfacialidad?! Es asombroso, ¡tienes millones de objetos a tu alcance y no te decides por ninguno! Y yo qué voy a hacer ¡quedarme aquí callado como un pasmarote sin decirte nada? No soy el hombre Don nadie entiendes, no soy el hombre sin, ¡quejica de mierda!
Director: la imagen está algo pixelada, tiene esa dudosa redundancia entre capilares, sí sí, ese señor en esa silla , pero mírelo, joder, ¿no lo ve? es como... No tiene lengua es pésimo.
Francisco: ¿y ahora me tratas de usted? Pero aquí que pasa es que ya no eres mi amigo es que no me conoces por lo visto no me conoces.
Director: Franki no se enoje, lo que pasa es que esta pantalla de plasma me saca de quicio, es un torrente de luz que no puedo soportar y encima ese hombre sobre esa silla, con ese traje marrón, porque es marrón  que quiere ser sensato pero no lo es no lo es no lo es. Y a mí no me engaña ya se lo digo ahora , tengo cinco billetes de quinientos para demostrárselo.
Francisco: para empezar, no me llamo Franki y luego, esta puta tele la tiene desde hace cinco años, es una de las primeras putas teles de plasma y si no se ha acostumbrado a ella tiene usted un grave problema...
Director: ahora eres tú quien me ustedea y el verdadero problema no es ni el tío ese del traje ni la fornicada tele. El problema es que mi mujer se ha ido de vacaciones.
Francisco: ¿se ha ido de vacaciones? bueno, en principio esto no tiene que suponer ningún problema... Hombre, a lo mejor, ¿te hubiese gustado irte con ella?
Director: ejem, mmm... era un decir, que se ha ido con otro, vamos que me ha puesto los cuernos, en pocas palabras, que me la ha estado pegando con el lechero, su horno ya no calienta mis bollos, ha meado fuera de tiesto, también se podría decir "se ha buscado mejor pluma que le moje el tintero", vamos que su jardín tiene mejor jardinero o que su cueva es ya de otro oso, ¡otro nabo la está penetrando! ¡Ha cambiado de panadero! Su pescado ha encontrado otro comensal, otro jugador de golf, otro de billar, una zambomba queda por tocar, una cadena por estirar, un lápiz sin sacapuntas, otro guitarrista la puntea, ¡¡Se la están follando a base de bien!! Hay otro muerto en la tumba y qué hostias, ¡soy libre! Pero estoy destrozado y mi churro está sin mojar...(gime) sí, eso lo dice todo, el mundo no me vale para nada ya. A ese cabronazo le voy a dar por culo mientras ella me lame los huevos, ¡lo juro!
(Justo detrás suyo aparece un señor con bigote y traje marrón que en menos de un segundo saca su pistola y le pega un balazo en el cogote al cornudo, sonriendo se enciende un cigarro y empieza a charlar con Franki que se encuentra muy asombrado)
Señor misterioso: Francisco, ¿tiene usted idea de porque he matado al señor cornudo?
Francisco: ¡quién es usted!
Señor misterioso: Respóndame a la pregunta.
 Francisco: Aaaaaaaaahhhijode...
Señor misterioso:   vamosss piense un poco.
Francisco: ...es usted el lechero?
Señor misterioso: ¿se refiere al amante de la señora Libélula?
Francisco: ssí.
Señor misterioso: Meeeec!!! Incorrecto. Hoy se ha encontrado el cadáver del señor Strongbauer metido en el armario de su habitación en Londres. No hay ni rastro de la hermosa señora Libélula. La policía está investigando el caso y nosotros ya hemos hecho nuestro trabajo. Y ahora,  solo queda usted en medio de todo este embrollo...
Francisco: Perdoneee yo no diré nada a nadie se lo juro pero por favor no me mate...!!!!!
Señor misterioso: No se preocupe no le voy a matar,  si colabora conmigo.
Francisco: pero, ¿usted quién es? ¿para quien trabaja? Vale, vale, no me lo diga...
Señor misterioso: ...
Francisco:  tengo miedo, pero no se preocupe ¡le responderé todas las preguntas que quiera hacerme!
Señor misterioso: ja ja ja, ¿se cree que colaborar conmigo significa tan solo responder unas preguntas?? Ja ja... está usted mas jodido de lo que cree...
Francisco: ¿qué más podría hacer un hombre como yo??
( el señor de bigote y traje marrón con un leve giro de muñeca y  el movimiento de dedos preciso de la mano que no sustenta el cigarro, se desabrocha el pantalón y se baja los calzoncillos de un tirón... Por otra parte, Fran se echa a llorar pensando en su mujer e hijos que en ese preciso instante están esperándole para cenar).
Luis: Mamá... ¿Y papá?
Nuria: Luis come y calla, debe estar al llegar.
(el niño mira el plato de judías con patata con escepticismo. A su izquierda su hermana, claramente más carnosa, devora el plato con especial avidez.)
Luis: pero él dijo que llegaría a las nueve...
Nuria: ¡¿qué?!
Luis: que son la diez y cuarto y aún no ha llegado..
Nuria: como sabes eso? Bueno en cualquier caso se le debe haber retrasado un poco la reunión... y no me coge el teléfono. Tu padre es un hombre muy despistado y de vez en cuando se olvida de que tiene una familia que le quiere y requiere su cariño.
En fin, es muy tarde y os debéis ir a dormir, ya veréis a papá mañana.
Luis: jo mamá, no quiero...quiero ver a papá.
Nuria: A dormir he dicho!!! Coge a tu hermana, un beso. buenas noches.
(La mujer se desmorona. Rompe a llorar. Francisco llega siempre muy tarde a casa. Cena y luego se va. Son cosas de su trabajo y de su jefe. Su jefe es un conocido director de cine. Francisco es su confidente y consejero además de uno de sus guionistas. Por razones que Fran nunca ha logrado entender, le llama a menudo para comentar alguna escena y a veces tan solo una imagen de la película que están rodando. Tardan mucho en rodar ya que cada día hace nuevos cambios. Pero Nuria empezó a no creerle, o más bien a tener la sospecha de que se estaba viendo con otra mujer. Por eso, cansada ya de sus dudas, se asegura de que sus hijos duermen, coge una chaqueta y las llaves y se va directa al apartamento del desdichado dichoso director. No coge el ascensor tan siquiera, y va corriendo escaleras arriba hasta el segundo piso. Ve que la puerta ha sido forzada, el pomo está en el suelo. Entra a toda prisa y al llegar al salón la imagen que se apodera de sus ojos no puede ser más lamentable: a la derecha, un hombre tirado y sangrando por la cabeza aparentemente muerto, aparentemente director de cine; en la tele la imagen congelada de un señor con traje marrón un poco ridículo; y en el centro, perfectamente iluminado, el hombre con el que había pasado sus quince años de matrimonio, de rodillas ofreciendo, con toda intensidad, una apetitosa felación a un señor, aparentemente de traje marrón, al que no conocía).

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