martes, 22 de mayo de 2012

Doctor Picaporte II

 Doctor Picaporte se despierta poco a poco. A eso de las siete y media. Se consigue levantar media hora después no sin esfuerzo. Doctor Picaporte vive en un pisito, más bien pequeño, pero yo diría que no está nada mal. Hace ya un año que se emancipó y no se las arregla muy bien ... Un pequeño recibidor, una sala con una tele de unas 17 pulgadas (cuyo mando el boton 1 y 7 no funcionan) y sofa rojo, una habitación, baño, cocina y un pequeño trastero. ¿Quién lo quiere?¿Yo?
No sin tropezar una o dos veces llega a la cocina. Y comienza a hacerse sus tostadas de pan bimbo, pero como el temporizador de la tostadora no funciona, se le quedan negras, negras como el carbón. Las rasca hasta que quedan menos vomitivas y unta el tulipan con la mirada perdida en la luz de la cocina. Pasa media hora y el doctor picaporte se quedado dormido con la cabeza sobre las tostadas, las hormigas se estan durmiendo en sus orejas y, en ese momento, reacciona al ruido del timbre. Resulta ser un imbécil que se ha equivocado de puerta. Picaporte se va a duchar, se viste y se peina. Tarda 37 minutos en prepararse para salir a la calle.
Al salir, la luz del sol le atonta un poco, el ruido urbano le deja con dolor de cabeza. Todo se le viene encima. D e r e p en te se da cuenta de que vive en una ciudad tranquila y sin delincuencia. No sabe qué hacer, no hay villanos por ninguna parte.
Entonces se le ocurre que puede visitar a el sabio Tolo Sé. Tolo es un viejo amigo de nuestro Doctor y seguro que le puede ayudar.
Comienza a andar hacia casa del sabio Tolo pero cuando ya lleva una hora de camino se da cuenta de que se ha perdido. No se acuerda de donde está la casa del viejo. Se sienta sobre el asfalto de una calle perdida de Villalpargata, pensando donde estará la maldita casa, pero desafortunadamente pasa un coche en ese momento y......
....
.....
Tchan tchan! tu tu
..........
.............
......tiene que pegar un frenazo, con lo cual, el doctor picaporte sale acojonado de la calle, yéndose hacia casita, harto del mundo y la fantasía.
 

(Curiosamente, al recoger sus cartas del buzón se pone a leer los nombres de todos sus vecinos, y en un buzón aparece un nombre... no se si llamarlo familiar, o sorprendente, o loco, o extrañamente casual, pero la cuestión es que se puede leer perfectamente sobre esas placas metálicas donde están grabados los nombres y apellidos del vecindario, se puede leer un nombre...siii eh bueno...lo que pone es: “Tolo Sé 3ºA”. En ese momento no os podéis imaginar la cara de tonto que se le queda a Doctor Picaporte....tendríais que haber estado allí buah...jaja...qué gracia...y acto seguido sin mediar palabra con ninguna pared se va directo al 3º A).
¡Ding dong!
(abre la puerta Tolo Sé, un hombre viejo con barba blanca y ojos penetrantes. Viste con una serie de harapos azules de diferentes tonos y unas chanclas del carrefour)
Tolo: ¿Quién es usted?
Doctor: eeee...
Tolo: pues...aaaaaah ¡siii!¡¡Mi viejo amigo Picaporte!! ¡oh, hace tiempo que no le veia!
( abrazos y mimitos)
¡Pase, pase!
Doctor: Ooh gran Tolo, gracias por recibirme tengo algunas consultas que hacerle...
Tolo: Ya sabe Doctor que mi sabiduría está al servicio de toda la familia Picaporte.
Doctor: Sí...ejem...mi pregunta es...¿qué tiene de malo el mundo?
Tolo: no entiendo su pregunta, explíquese mejor.
Doctor: si..ee... ¿Qué cosas malas tiene el mundo en general?
Tolo: aah ooh gran pregunta se hace usted Doctor y, ¿no lo sabe?
Doctor: pues no.
Tolo: yo tampoco.
Doctor: ah.
...
(momento algo incómodo, se quedan 10 segundos totalmente inmóviles sin decir nada..)
Tolo: el chico de la noria hecha con pelos de colores....duua
Doctor: ¿qué dice?
Tolo: na, me acordaba de una cancion
Doctor: pero todo tiene un sentido
Tolo: yo teengo cinco
Doctor: ¿¡qué!?
Tolo: era broma
Tolo: a ver,centrémonos
Doctor: ¿aquí está bien?
Tolo: sí, es que sinó la luz no da bien. Ok, usted dice que el mundo está bien así como está.
Doctor: ¡no hay villanos!
Tolo: ¿villanos?
Doctor: sí, malos.
Tolo: usted necesita...¿malos?
Doctor: bueno no, en realidad no, pero...
Tolo: a lo mejor...¿ha visto esa puerta?
Doctor: sí, que... ¿qué le pasa?
Tolo: ¿Por qué no la pinta de rojo?
Doctor: ¡es verdad!¿por qué no?
Tolo: porque es mía.
Doctor: no no noooooooooo
Tolo: siiiiiiiiii.
Doctor: noooooo
Tolo: Venga aquí y  tranquilícese, duerma en este sillón azul
(el doctor está algo más que adormecido... No sé si he oido algún ronquido... sus orejas se han alargado y vuelto verdes, ¡ah, no! es mi voz).
Doctor: ¡estoy aquí y hago la primera cosa que se me pasa por la cabeza!
Tolo: lo sé, doctor... Entonces váyase a su casa, dese un baño y verá con claridad su “objetivo” y donde vive y manda la maldad.
Doctor: está bien, lo que usted diga Tolo, estoy muy cansadooo.
Tolo: adiós Doctor, es usted un gran hombre.
Doctor: Buenas noches Tolo, ¡gracias por todo!

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