Parecía un diluvio
al caer
se abrían puertas en el suelo
Casualidad
o delicia.
Justo cuando llegó el chofer se nos subió el pomo a la cara,
abandonamos el tronco, a forma de plancha barnizada
dejándonos a flote con los otros
solos,
pero rodeados de losas:
nuestros queridos menhires
protectores
Diluviar es fácil, me enseñó Patátes el mentor. Me introdujo en una clase
con miles de herramientas, escaleras a medio acabar e ilusión. Tenía ganas de
aprender: si puedo ser honesto, puedo serlo todo. ¿Franqueza? Él decía que no.
No fue mi proveedor para siempre, y me dejó claro desde el principio que la
estatura de un sueño le impide pasar por el arco de entrada
y ser admitido a una atracción peligrosa. Ninguna de esas cosas.
Pero ser un microbio tenía sus sutiles coercios. Sacarte de apuros rodeado
de metralletas
casarte con la portera enmascarada. Ella saluda a los vecinos,
pero no se deja llover por el guano. Es límpida, hecha de lana: una portera
ejemplar
sustituirla me cuesta, pero
aquí no rodamos a base de empujones. Necesitamos restaurar el patio,
construir un canal de dimensiones sagradas por el que navegarán
barcos-restaurante
por las noches
se oyen felices gritos de gala.
Pasó mucho rato antes de que llegara mi primo. Hacía tiempo que lo esperaba
bajo un cocotero del paseo central. Cada minuto me bajaba las gafas de sol para
atrapar un rastro de sus proporciones corporales. Era, y sigue siendo, un
magnífico Neptuniano. ¡Digo esto porque es que lo parece, eh! Parece salido de
una sci-fi: camisa futurista, rasgos barridos por el sol sobre unas vibraciones
que, a una ritmo suficientemente alto, entran en frecuencia con mis ojos y
parecen un rostro animal. Es humano, o al menos persona, y me tiene cautivado.
Es mi primo, mi chingado.
Te lo dedico porque sé que me escucharás desde el final del tropicano. El suelo
son baldosas sesenteras, descoloradas. Las casas, un álbum de años cansados,
colores calados por la lluvia de oleaje sabor. Voces, sal a recibirlas; control
del cuerpo, botas pesadas y atrofio de los pies. Espero aquí con mi nuevo look,
encima de un periódico lamentable, y acariciando el viento como símbolo de
Gracias por sus servicios en el pasado.
"¡Tango, qué tal!"
"Ay Casamero...." lo abracé. "No sé ni cómo hablarte tras
tantos años. Estás igualito. Qué bien."
"Eso debería decirlo yo. Creo. Creo que eso debería decirlo yo, ¿no?
Estás clavado a nuestro amigo común, el que ya no recuerdo..."
"Ah, ese ese. Así, creo que así es mejor: si lo hubiese dicho yo
podríamos haber quedado a otra hora, ¡ja ja!"
"Venga ya.." con una fuerte mano en el hombro, anduvimos por el paseo
marítimo como quien come cangrejo asado en una terraza: sin esfuerzo, y
pequeñas risas glotonas en dirección al puerto.
Tu siempre estuviste allí cuando se encendía una nueva línea de fuego en mi
vida. Me dabas permiso para abandonarlo todo y seguir algo que, con certeza,
iba a ramificarse de nuevo hacia otro lado. Y así para siempre, sin nunca
conseguir nada. Y eso a mí me abrió mucho más: a la belleza de lo empozado, a
bloquear señales, a significar lo que pueda con un movimiento de la mano y
girar la cara al vuelo. Me casaste con un señor gordo de 40 años, y me diste la
buena vida. Eres a quien debo respetar, hasta que revienten tus órganos y te
pueda peinar consolidadamente sin sueño y con miles de punzas rascándote el
cuello. Eres el que me ha llevado a quien soy, y me ha lavado el cerebro para
bien. Quiero más propaganda, más ideología mal llevada, quiero más tonterías
peligrosas trepanando mis cientos de solapas. Intentos de escapar han sido
aniquilados, y todo gracias a mi peregrino salado. Sálvame una vez más. No
quiero esforzarme, ni llamar al punto de información, ni enviar correos, ni
salir, ni higiene.
Tengo que agradecértelo una vez más. De corazón. Eres mi shurmano. Me has
sacado del peligro y lanzado a una nueva cama de brasas.
Es dolor entero, dorado y cubierto de calzas sucias. Ceñido, me siento
imbuido por un olor paralítico.
Cálmate. No quiero echar a gritar por nada.
"Bueno, y ¿a dónde vamos?"
"A bailar, hermano."
"Primo."
"A bailar por el bosque de peleas y voces. ¡Viva la ciudad! Tanto
coche, tanto melón podrido por el suelo. ¡Bailemos juntos!"
"Es un poco inapropiado, primo. Hace años que no nos vemos. Estás
sudado. No son maneras." ¡Palabras de un ángel! Yo contesté:
"Zúmbate esa, hombre. Vamos a un PUB. Lo pasaremos bien. Hay ambiente.
Hay oxígeno. Turistas, gafas de sol como las mías por todos lados. Las puedes
recoger prácticamente gratis si llamas. Chicas plateadas, pesan como un tanque
de césped fresco recién cortado, pero tienen la apariencia del anuncio con
gorra que lo cortó ya para empezar. Cada casa así tiene un paseo marítimo
propio, pero todos van, fractalmente, dividiéndose de una forma mareante hasta
llegar a unas gotitas de pis que nadie podría llamar playa. Por eso, no hace
falta que nos quedemos por aquí. ¡Yo mismo tengo jardín! Talado esta mañana por
tres mujeres-correa. ¡Ríete de ellas si quieres! Solo vienen los Martes. Son,
usualmente, grandes investigadoras de protones. Tiran serrín al mar como
modo
de supervivencia. Proponme un vals, hermano."
"Primo, me voy a casa. Estoy cansado."
"¡La playa, el espanto!"
"Cansado, cansado. No vengas más, van a salirte caras."
"Bandido, es un parqué Thai. Golpeé el suelo, y al suelo le salió un
morado."
Ya se había ido. Glanceé su figura retornando esbelta por las infinitas
divisiones del marítimo, sin mirar atrás ni dejarse nada en la nevera. Los
tomates, cebollino...lo tengo todo. Mejor me preparo un jugo: aquí no queda
nada. La gala, los puertos cierran de noche. Todo tiene barreras nocturnas,
como una tienda. El camino de montaña, la arena,
unos trozos de la plaza: todo
cierra de noche.
Vuelvo, me entrometo en un jugo: lo molesto, a cambio de unas
cadenas en el pecho, los pies y las manos.
Átame, jugo de Contra: átame yo solo sin collar sin la llave.
martes, 26 de marzo de 2013
lunes, 25 de marzo de 2013
Gusto por la sopa
He escondido memorias, cada vez estoy más seguro de ello. Creo recordar
cosas de las que estoy dubitativo. Y si no pasaron, pasó algo en su lugar.
Estoy asustado. Pasear de noche por el campo, escuchando a los insectos...
Perder la respiración por segundos y casi caer, como en espuma, por un
acantilado empujado por mis buenos padres. Hasta ahora no había tenido nunca
dudas, espaldas del amor, comida casera abrumadora por su sabor selecto. Dentro
de mi cabeza hay algo que suele celebrar con champán sus más intensos camellos.
Abren la puerta, y sale todo lo que no recuerdo: el baño, la espera a volver a
casa, pan untado que no conseguiré digerir nunca. Nunca me voy a sacar de
encima esta falsa sensación de control sobre el cuerpo, sobre los brazos, como
si yo mismo fuera un payaso de cartel amarillento, aún pegado tras tantos años,
en la misma calle y señalado un espectáculo de alegría que hace años falleció,
y el payaso existe solamente en una silla. Cansado, sentado, y comiendo menú
del día. Blanquecino, sediento de costras frescas. Sediento por arrancarte los
puntos y volver a empezar de cero esta enfermedad. Volvámosla a empezar, desde
luego tiene mérito: te hace oler a caldo, a olvidar lo que cuenta, y a céntrate
en las más insólitas sospechas, recuerdos sosos que brillan como sueños de tu
malgasto a lo largo de los saludos, despedidas y canastas empapeladas del
balcón del vecino cerdo.
Es posible que tenga falsos recuerdos de un suéter que no me valió la pena.
Quiero intentar hablar en serio. Tengo miedo de tener falsos recuerdos. Lo borrado, represión que se recrea. Calambre sutil, pero duradero, que te hará dormir más de la cuenta, mucho más de lo que tenías planeado en tu libreta de planes para el día de hoy.
Aspiro con fuerza. Ahora podría salir al vació, escupirte a la cara. Y pedirte que me escupas también a mí. Escúpeme en los ojos y haré ver que son lágrimas. Hace tanto que no lloro, que te acariciaría toda entera con un tenedor esperando que te conviertas en un hombre. Espero que algún día tenga la oportunidad de que me folle una chica con pene. Espero, sinceramente, que ese día llegue.
Quiero darte una patada con fuerza. No entiendo nada de sadismo, pero sí entiendo tus leyendas. Se dice que un día cogiste la pierna de un indefenso y la rebozaste de calderilla. No quiero ir al súper contigo, me harías pagarlo todo con enormes billetes de mentida. Recuerdos de comida fresca en el congelador, pero
tal vez no pasó nada.
Es posible que nunca pasara nada. Si quieres comprobarlo, háblame, guarra. Quiero darte una patada de verdad. Varias. No una jugarreta, sin risas, ni buenos ambientes. Patadas. Partirte por dentro y luego déjame entrar en tu cuarto, te leeré todas las listas con dietas que usas a la desesperada para deshacerte de capas de piel que, igualmente, ya de por si no pesan nada. Sudor, estoy maldecido. No me iré a dormir nunca. No te partiré el brazo nunca, pero si lo hiciera, lloraría. Por fin. Lloraría. He sustituido todos mis tics,
como hacerme petar los huesos del cuello,
los he proyectado en tu cuerpo.
Voy a hacer petar
todas tus secciones que diligentemente me esperan. No entiendo nada de sadismo, pero sin duda, te partiría el brazo con el suspiro de alguien que aplasta burbujas de film alveolar. A partir de ahora mi cuello puede irse curando de los años y años de maltrato por mi parte, y a cambio, impartiré maltrato a seres fuera de mi, a cambio, de lágrimas redentoras y semen.
Eres esférica. No te conozco, pero en mis sueños adoptas un carácter de geometría pura. Te miro flotar por un plano abstracto, y despierto gritando, gritando, despertándoos a todos para siempre.
Corroe el sobre y deja ver las conversaciones por dentro. Estoy seguro
(me siento seguro, y protegido)
que por culpa de estos putos vendedores de azulejos ya no quiero decorar las caídas para que sepan más a calma. Quiero que me invadan mil tristezas por culpa de
lo que no pasó nunca
y que nunca recuerdo. Tengo una arcada en la memoria, metiéndose los dedos por cada hueco
pero nunca pota nada, ni el falso
recuerdos
ni sondas marinas
buscando mis pies
tan abajo
no los veo.
Algo pasó que me instó a soñar las verduras de cuerpo esbelto.
Vencidos, caen por buenos.
Vaya cuerpo
esta esfera
quiero joderte el alma, pero si resulta ser cierto lo que oigo en mi terraza
están pasando muchas más cosas de las que mi antiguo yo creo
creo en ellas
su insuficiencia
desde ahí salen para atarme al suelo, porque
tengo miedo
tengo falsos recuerdos
lo digo de verdad
creo que algo pasó que no logro recuperar
y que colorea mi existencia como un microorganismo semi-transparente
de ojos rojos, visto a graduación completa
sin duda
siento
Me han alterado la causalidad
desde el centro
de la cena.
Lo siento.
Lo siento.
Puta, patea.
Es posible que tenga falsos recuerdos de un suéter que no me valió la pena.
Quiero intentar hablar en serio. Tengo miedo de tener falsos recuerdos. Lo borrado, represión que se recrea. Calambre sutil, pero duradero, que te hará dormir más de la cuenta, mucho más de lo que tenías planeado en tu libreta de planes para el día de hoy.
Aspiro con fuerza. Ahora podría salir al vació, escupirte a la cara. Y pedirte que me escupas también a mí. Escúpeme en los ojos y haré ver que son lágrimas. Hace tanto que no lloro, que te acariciaría toda entera con un tenedor esperando que te conviertas en un hombre. Espero que algún día tenga la oportunidad de que me folle una chica con pene. Espero, sinceramente, que ese día llegue.
Quiero darte una patada con fuerza. No entiendo nada de sadismo, pero sí entiendo tus leyendas. Se dice que un día cogiste la pierna de un indefenso y la rebozaste de calderilla. No quiero ir al súper contigo, me harías pagarlo todo con enormes billetes de mentida. Recuerdos de comida fresca en el congelador, pero
tal vez no pasó nada.
Es posible que nunca pasara nada. Si quieres comprobarlo, háblame, guarra. Quiero darte una patada de verdad. Varias. No una jugarreta, sin risas, ni buenos ambientes. Patadas. Partirte por dentro y luego déjame entrar en tu cuarto, te leeré todas las listas con dietas que usas a la desesperada para deshacerte de capas de piel que, igualmente, ya de por si no pesan nada. Sudor, estoy maldecido. No me iré a dormir nunca. No te partiré el brazo nunca, pero si lo hiciera, lloraría. Por fin. Lloraría. He sustituido todos mis tics,
como hacerme petar los huesos del cuello,
los he proyectado en tu cuerpo.
Voy a hacer petar
todas tus secciones que diligentemente me esperan. No entiendo nada de sadismo, pero sin duda, te partiría el brazo con el suspiro de alguien que aplasta burbujas de film alveolar. A partir de ahora mi cuello puede irse curando de los años y años de maltrato por mi parte, y a cambio, impartiré maltrato a seres fuera de mi, a cambio, de lágrimas redentoras y semen.
Eres esférica. No te conozco, pero en mis sueños adoptas un carácter de geometría pura. Te miro flotar por un plano abstracto, y despierto gritando, gritando, despertándoos a todos para siempre.
Corroe el sobre y deja ver las conversaciones por dentro. Estoy seguro
(me siento seguro, y protegido)
que por culpa de estos putos vendedores de azulejos ya no quiero decorar las caídas para que sepan más a calma. Quiero que me invadan mil tristezas por culpa de
lo que no pasó nunca
y que nunca recuerdo. Tengo una arcada en la memoria, metiéndose los dedos por cada hueco
pero nunca pota nada, ni el falso
recuerdos
ni sondas marinas
buscando mis pies
tan abajo
no los veo.
Algo pasó que me instó a soñar las verduras de cuerpo esbelto.
Vencidos, caen por buenos.
Vaya cuerpo
esta esfera
quiero joderte el alma, pero si resulta ser cierto lo que oigo en mi terraza
están pasando muchas más cosas de las que mi antiguo yo creo
creo en ellas
su insuficiencia
desde ahí salen para atarme al suelo, porque
tengo miedo
tengo falsos recuerdos
lo digo de verdad
creo que algo pasó que no logro recuperar
y que colorea mi existencia como un microorganismo semi-transparente
de ojos rojos, visto a graduación completa
sin duda
siento
Me han alterado la causalidad
desde el centro
de la cena.
Lo siento.
Lo siento.
Puta, patea.
Trepidante
Esta noche me corto el pene
No pasa de esta noche
hoy lo hago en serio
me voy a serrar el pene
y luego llamarte a la puerta
chapucero, charcos negros
instantáneos.
Pesadilla erótica
Cagada
la he cagado
no hay vuelta atrás, ya no hay pene
me gusta esta finitud
llegar al callejón sin salida
por voluntad propia
y luego quejarme
y mis quejas me ponen
a mil
y erecto
mi agujero brota
la corrida imaginaria
se vuelve sangre
sin trompa
Caliente, estás caliente
yo te miro
esperando tu muerte
llámame
te voy a satisfacer a puñetazos
con esta barra de metal
vas a verlo claro
Ezequiel
mi amor primario
segundo de primaria
pederasta menor de edad
mi vida es un museo
sin cuerdas, escalada al límite
todo lo que como
es mierda
en mi mente
las palabras cuentan:
-me la diste por navidad
-me cagaste un santo
Ezequiel
estopor a diario
¿quién es ese?
¿qué es mono? ¿este niño
pequeño
salido de un imperio santuario
caliente
como un fallo?
No tengo polla
ya no hay vuelta atrás
esta indecisión por el futuro
me pone en mi lugar.
Mis ojos evolucionaron a zonas erógenas
desde la niñez que no lloro
deseo llorar
como quien desea a su ama de casa, en bata de flores cutre
cabalgándole el pene
que ya no tienes
empapándose de fluido negro.
Muerte
a las puercas.
Maletas y chándal
me voy, te dejo en la meta
llegaste por fin,
fin de la Manera.
Vaya forma de podrir
costuras deshechas.
Ruido
me sale del trozo de hilo
que me cuelga de las nalgas
como un anfitrión
desvelado
porque la excitación de
una noche en la calle
es demasiado, demasiado sincera
excitación sincera
aeropuerto de incordio frito en manteca
para pasar el rato
hasta que cicatrice,
y reabrir
esta solidificada estatua,
representación de los mayores logros de la historia,
mi aliada.
Pajitas de noche
para desahuciar a las fieras
salen tigres de mis ojos
lloro
placer
me entrego
No pasa de esta noche
hoy lo hago en serio
me voy a serrar el pene
y luego llamarte a la puerta
chapucero, charcos negros
instantáneos.
Pesadilla erótica
Cagada
la he cagado
no hay vuelta atrás, ya no hay pene
me gusta esta finitud
llegar al callejón sin salida
por voluntad propia
y luego quejarme
y mis quejas me ponen
a mil
y erecto
mi agujero brota
la corrida imaginaria
se vuelve sangre
sin trompa
Caliente, estás caliente
yo te miro
esperando tu muerte
llámame
te voy a satisfacer a puñetazos
con esta barra de metal
vas a verlo claro
Ezequiel
mi amor primario
segundo de primaria
pederasta menor de edad
mi vida es un museo
sin cuerdas, escalada al límite
todo lo que como
es mierda
en mi mente
las palabras cuentan:
-me la diste por navidad
-me cagaste un santo
Ezequiel
estopor a diario
¿quién es ese?
¿qué es mono? ¿este niño
pequeño
salido de un imperio santuario
caliente
como un fallo?
No tengo polla
ya no hay vuelta atrás
esta indecisión por el futuro
me pone en mi lugar.
Mis ojos evolucionaron a zonas erógenas
desde la niñez que no lloro
deseo llorar
como quien desea a su ama de casa, en bata de flores cutre
cabalgándole el pene
que ya no tienes
empapándose de fluido negro.
Muerte
a las puercas.
Maletas y chándal
me voy, te dejo en la meta
llegaste por fin,
fin de la Manera.
Vaya forma de podrir
costuras deshechas.
Ruido
me sale del trozo de hilo
que me cuelga de las nalgas
como un anfitrión
desvelado
porque la excitación de
una noche en la calle
es demasiado, demasiado sincera
excitación sincera
aeropuerto de incordio frito en manteca
para pasar el rato
hasta que cicatrice,
y reabrir
esta solidificada estatua,
representación de los mayores logros de la historia,
mi aliada.
Pajitas de noche
para desahuciar a las fieras
salen tigres de mis ojos
lloro
placer
me entrego
Entrata
Cuasi estoy ahí, en el límite
aunque siempre, en realidad
me quedo atrás, con los coleguis
tomando fotos de faldillas
¡ji ji ji!
¿Acoso sexual, o Entrata?
Escoge bien tu bandera
te guiará como Dios en la tormenta.
No, en realidad
no sirve para nada.
¡Hombre! ¿Y este cántaro?
Pues ya ves, lleno de moco craqueado
soy un hacker de los mocos
te los meteré en el sistema
lo celebro con los codos
(hago un baile
que sólo usa los codos)
Manejar la realidad
como un carro
¡ops ops!
¡cuál infortunio este terreno!
pero qué dices, Sordo
no travieses la parada
¡aquí esperamos todos!
No persigas la velada perfecta
Sabe a champú mi mierda
me pican los ojos
de puro rendimiento
hyper fast
muy bien va esto
no he comido nunca
nada que no fuese
champú en mi mierda
ja ja
intenté lavarte los senos
exquisitos agujeros
Paradise Sailor
¿me dejas?
No, espero
no te rindas ante mí.
Lo siento, rechazo tu oferta,
prefiero que nos lo tomemos con calma
penétrame a tu ritmo
lento
Lo siento, yo no soy como las otras chicas
quiero pasar siglos, Magdalena
siglos junto a tu genitalia
sin tocarla
ni coserla a unos trapos viejos,
sólo quiero sentarme
junto a ti
durante siglos
viendo el tele
Pasillo
cornada
de vuelta
al mantel.
Túmbate
Entrata
polilla
burdel.
aunque siempre, en realidad
me quedo atrás, con los coleguis
tomando fotos de faldillas
¡ji ji ji!
¿Acoso sexual, o Entrata?
Escoge bien tu bandera
te guiará como Dios en la tormenta.
No, en realidad
no sirve para nada.
¡Hombre! ¿Y este cántaro?
Pues ya ves, lleno de moco craqueado
soy un hacker de los mocos
te los meteré en el sistema
lo celebro con los codos
(hago un baile
que sólo usa los codos)
Manejar la realidad
como un carro
¡ops ops!
¡cuál infortunio este terreno!
pero qué dices, Sordo
no travieses la parada
¡aquí esperamos todos!
No persigas la velada perfecta
Sabe a champú mi mierda
me pican los ojos
de puro rendimiento
hyper fast
muy bien va esto
no he comido nunca
nada que no fuese
champú en mi mierda
ja ja
intenté lavarte los senos
exquisitos agujeros
Paradise Sailor
¿me dejas?
No, espero
no te rindas ante mí.
Lo siento, rechazo tu oferta,
prefiero que nos lo tomemos con calma
penétrame a tu ritmo
lento
Lo siento, yo no soy como las otras chicas
quiero pasar siglos, Magdalena
siglos junto a tu genitalia
sin tocarla
ni coserla a unos trapos viejos,
sólo quiero sentarme
junto a ti
durante siglos
viendo el tele
Pasillo
cornada
de vuelta
al mantel.
Túmbate
Entrata
polilla
burdel.
Tu ti tu ti ti ti
el salto
ominoso
el derecho a
vida interna
los cojines al
vuelo
la obra poética
la curva del
colchón
tu falda
el vestido
negro y azul
el tembleque de
tus manos
las lágrimas
imposibles
los rizos
imposibles en el pelo
las piruetas
invariables
la opinión de
un zapato
sexo de las últimas
vocales
del quinto al
octavo verso
las arrugas
indescifrables
la claridad de
tu mirada
es una hoja
arrancada
de uno de los
cuadernos de la tercera planta
del corte inglés
una sencillez
inaudita expresan tus pestañas
tan bien
talladas
como una
escultura egipcia
no me gusta la ópera
egipcia
el círculo
encierra enemistades
de tanto valor
que dan miedo
tuedo no me
importa
la inexistencia
de tuedo
la espuma de
afeitar refresca mis manos
me gustaría
lanzarme a una piscina llena de espuma de afeitar
además, no
estaría en la obligación de afeitarme todo el cuerpo
demasiada
palabra
abra palabra
sopa que ladra
palabras
incorregibles
el azul
envuelve toda la habitación
menos por un
parte
arrastraría mi
armario de habitación peninsular
ventana abajo
pero la pereza
la tienes en cuenta sin querer
me quedaría aquí
siempre
tanto ía me da
asco
tu pantalón me
da asco
es broma
pero tú cara sí
bífida!
trícida!
la sensación de
tus piernas que no solo me rodean
sino que me
atrapan
estoy con una
parte de mi cuerpo en tu interior
voy a evitar
palabras como follar, meter, polla, pene, erecto y duro
sería de muy
mala educación toparse con ellas
son un grupito
de indeseables,
llevan navajas
y revistas insulsas de mujeres vendiendo carne fresca recién cortada
mamadas y
cuernos
e incluso, de
vez en cuando, se les ve con mentiras entre sus pieles
tu madre sería
una prima perfecta
llena de
asquerosos ías
yo puedo llegar
a ser un excelente vendedor de albornoces
creo
aunque tal vez
no, porque eso de ir en albornoz todo el día es de gente con pocos escrúpulos
bueno, yo no
tengo ninguno
que yo sepa
debería
comprarme uno y tenerlo encerrado en una jaula y llevarlo a pasear cuando
llegue el verano y el buen tiempo y la gente sonría por la calle y salude
levantando sus sombreros imaginarios, de colores refrescantes, muy aerodinámicos e incluso salvajes, con instintos muy exóticos. Pensando
en lo muy exóticos que pueden llegar a ser unos instintos quedan unos sombreros muy disimulados y silbadores;
ir al mercado y darle de comer carne de perro porque de escrúpulo se habría
acabado pero él no la querría porque es de perro y la carne de perro no es
buena para el colesterol y todo eso, así que me gastaría el dinero inútilmente
pero tal vez sería más feliz que ahora aunque ahora soy muy feliz y eso no lo
podría negar nadie ni siquiera yo
sirvientes
acogedores en un salón de baile
aperitivos
fugaces champagne francés rebelde
ebriedad
gratuita
como esas
figurillas decorativas
suelo,
alfombras rojas
techo, mosaicos
y madera de cedro
ángeles
disecados
y cuadros
tridimensionales en las paredes
que haya vida en
los cuadros es de mala educación
sería una
fiesta de viajeros bohemios
con visas de
oro muy bohemias también
y con
conversaciones de esas, tan bohemias
pero lo que más
sorprendería a un expectador inexperto
sería el montón
de escrúpulos encerrados en los cuartos de la limpieza
e incluso en
las cocinas
los castillos
son piezas mal concebidas
los escrúpulos
talan árboles para las chimeneas de latón
perdedores
innatos
gracias
desprevenidas
jugadores de
ping pong
pizza y peli
policiaca
¡el poli es el
asesino!
créditos
montones de
ropa
hombres
agazapadillos
como jirafas
no pueden
esconder su deslealtad
al sistema político
capitalista
eres un truhán
un mangante
un chorizo y un
criminal
un listillo un
sopla-nucas
indignación
social
qué surrealista
parodia de un
surrealista
comunista!!!
ropero: peonza,
chicle, bomba, termómetro, despertador, gasolina
la plaza mayor
cabalgar
meterte caballo
esfinge que estás
enfermo
comunista!!!!
roba carteras
que no hay
espaguetis para comer
un dios
un beso
brezo
la amapola es
mi flor favorita a pesar de la cursilería del nombre
un campo de
amapolas es un valle de vida
tienes tiempo
de atarte con una cuerda y ya nadie sabrá de ti
cómprate un
sable por si te arrepientes
cómprate un
escrúpulo también hijo de puta
es broma, lo de
puta y eso
todo se arregla comprando o sonriendo o
robando
córtate hermano
no en
transversal
en la bañera
o en la piscina
esta vez con agua
peces
es pa darle
collejas
vinos regalados
o de un euro
vicios
de viejos
Tu ti tu ti ti ti...
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