Mi ventana sabe a perro, ¡puaj!
Es una putada
y te absorberá viva
hasta que tu cuerpo no sea más que un cubito. Así son las putadas.
Supongo que lo bueno de todo esto es que es gratis.
Cada uno de mis pelos es gratis. Lo único que me compraste fue el pantano glaciar,
helado y verde como un postre antiguo.
El puto pantano, la putada enana. Eso fue lo único que no te salió gratis.
Saltaste por la puerta una y otra vez hasta que
¡decidiste! Y fue una sabia decisión.
"Tengo caballos y caballos, ¡tantos caballos peludos!
Tienes piernas que te estallan en el estómago. ¡Ya sabía yo que eras mucho más que humana!
Tienes decisiones que hacer, y sitios a los que correr. Cabalga con tu vientre hasta la tienda más cercana, y cómprame un capricho
para sacarme este mal sabor de boca
sacármelo de la boca
y meterlo en un jarrón de geranios.
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