sábado, 23 de marzo de 2013

Wow

¡Wow!
A veces me sorprendes, Praulo.
Sin duda tienes unas estancias preciosas. El jardín está bien procurado, y las lámparas...bueno, me callo, ¡no habría forma de hablar de las lámparas!
Sin duda el placer es mío, pero no sé cómo sacarlo a pasear. Me muerde, me jode la vida, Praulo. ¡Me jode la vida!
















Jolines del Prica. Me pones la cara en la chicha. Eres bien buena, pero calladita. Me haces callar las manos y ¡salpica!
Contrólese, carboncilla. Es usted una buena Proustiana, con tilde. Sensualmente recorriendo la escalera, te caíste y buff, qué vistazo. Más que nada te lo digo por detrás, conversaciones anales. Es bueno saborear el pastel antes de entrar, pero si quieres que te diga la verdad: callada. Ventilarme un entero impulso me parece fácil. Pero entrar por la compuerta es, como dirían ellos, "il banda dil patio".

Carmen es jodida. Siente que tiene que hablar, pero calla. Tiene pulgares en la frente, pero se los frota con toallitas.

















Se los frota hasta que grita. Pero aúlla como un púlpito en llamas, y me jode la velada. ¡Yo quería echarle sal al asunto! ¡Quería unas chips con hielo! Pero me jode, y me jode....y al final me quejo.

Saco a pasear las papas, pero me dan un doble veneno. Me duele la mente y el cerebro, y no hay antídoto más que un dulce pedo. Ay Carmen, eres un poco wow esta noche. Pero me dan dulces recorridos
los porsches del sabor.

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