domingo, 24 de marzo de 2013

¡Peliagudo es poco! Pelícano del coco

¡Suspendan los puentes! Quiero que caigan las faldas hasta el suelo,
y que allí debajo
se encuentre mi maestro, saludando desde el potro.


















Un trono fresco como una cinta
para atarse el pelo,
con dibujitos de mangos,
y en general un aire así de segunda mano
que tanto me atrae.
Quiero sentarme en él y que me diga:
"Dios santo, estás gordo como el que más
un buen hombretón, Santiago,
un buen saludo que te dejará despierto
para el resto del festival".

















Sin duda un personal experto estuvo allí.
Me dejaron subir a las gradas sin pagar,
y luego tuve la oportunidad de escribirles un lema,
para que lo cantaran siempre que se encontraran en apuros.
Les prometí que les serviría incluso en situaciones extremas,
el peligro se funde como un queso,
y ellos lo lamen
como perros.

















Si quieren lo que les prometí tendrán que morderme
hasta que medio cuerpo me caiga al suelo en sartenes
repartidas uniformemente por los guardas
que se encargan de esclarecer mi futuro
y darme policías de recambio
cuando se me acaban.



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