¿Cómo dejar de estar en el palo más doloroso?
Mientras puedas, cógeme un helado de la tranquera. Espero que me veas antes
de separarnos finalmente
en un estallido infiel a su inicios
y ruidoso como el peor de mis aliados,
el que se come paraguas por el ano.
¿Cómo quieres que deje de estar en el modo? Un modo de vida
crucial y ante todo
sensualmente reprimido por ¡todo lo alto!
sin que veas las cicatrices en el codo
que significan: "tres magnitudes de setenta grados
pasando por el plano cruzado sin
darme cuenta del rato".
Déjame entrar al espacio protegido
bajo tu gran manta de lana,
quiero también que permitas a mis hijos,
madres y abuelos
que entren conmigo
y bailen
con la mejor habilidad de sus decrépitas espaldas
por la colina
bajo esta vieja manta.



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