lunes, 25 de marzo de 2013

Tantos miedos son sólo crema...

¿Cómo dejar de estar en el palo más doloroso?















 Mientras puedas, cógeme un helado de la tranquera. Espero que me veas antes de separarnos finalmente
en un estallido infiel a su inicios
y ruidoso como el peor de mis aliados,
el que se come paraguas por el ano.

¿Cómo quieres que deje de estar en el modo? Un modo de vida
crucial y ante todo
sensualmente reprimido por ¡todo lo alto!
sin que veas las cicatrices en el codo
que significan: "tres magnitudes de setenta grados
pasando por el plano cruzado sin
darme cuenta del rato".














Déjame entrar al espacio protegido
bajo tu gran manta de lana,
quiero también que permitas a mis hijos,
madres y abuelos
que entren conmigo
y bailen
con la mejor habilidad de sus decrépitas espaldas
por la colina
bajo esta vieja manta.



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