viernes, 22 de marzo de 2013

Sietes fresco abismo

Buff....qué silencio. Ya sé que tengo pequeña la habitación, pero aún así
¡qué silencioso es todo esto! ¡Creo que se está transformando en una plaza!
Hay gente comprando verduras, y nietos, y zapatos usados en la boca de un viejo marrano
y la plaza se expande hasta el horizonte y luego hasta la izquierda. Luego hasta el horizonte de nuevo y
salen viejas riachuelas, hombres con tenderete, criaturas y fruta, ¡mucha, mucha fruta!
¿Y sabes qué? Creo que está bien así. Al fin y al cabo, sigue siendo mi habitación,
y cuando desaparezca el silencioso viudo volverá la falta de plaza y la falta de guarradas azucaradas
para desayunar.

Para desayunar te tengo a ti colgada del techo, gimiendo.

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