lunes, 13 de enero de 2014

Sobrinos Prajna

Silicona entre las ramas, y sabe a caffuchíno
con manadas de ángeles y primos
¿quién te visita?
Tengo miedo de ti, cochino. ¡Apestas a lana!

¡Ja ja ja!

Apestas a lana del rey
la mejor Prajna
una marca de guerrero
la etiqueta es "marca de pies"
Si tu supieras!!
Te tendría tieso como a un monigote, Manuel!

Prajna de la buena, saliéndome del ano del buey, a tiras multicolor
para nada parecidas al estiércol
todo sale a la una
pero varia la textura (aplausos por favor por esta rima)

Si vuplé la Parinna no es Paranna
es:
Prajna
Colegueo de masas, Tutilami camionero
súbete la braga hombre
que se te ve la punta del sudor!!

Ui ui ui, casi me tuerzo la cadera con este pasito San Andrés
hop!
bailo bien, no?

Contuérzanse las Casa, señoras! Hoy toca casadoon mil maneras
Antonio Palmeras, el cazador de surf

Pusilani, guardián manchego
y sus siete condes de Belfast
camioneros todos
y honrados por ley, se lo pasan bien intercambiando maletas sorpresa
¿!qué habrá en ésta?!
ohh....un Sombrero Prajna :(

Julieta Venegas

*nunca he escuchado a Julieta Venegas, apenas sé quién es*
pero mis Dandies me avisan:
"Gabi, pinchón, súpe la túpe, ten la Cope puesta por si acaso!"
Yo les digo:
"Djalúpe! y un Guadalupe. No quiero rienda suelta, quiero Julieta Venegas
un sabor de la playa
y truenos de laca (mú!)

Sondeamos al alta y salieron resultados de mierda
"1 de cada 5 bebés nace con Duende Calipso,
y éste a su vez les guiará hasta el parasol tontainas"

"El parasol tontainas?!" contesté yo, una mano en la boca. Shupánza!

"Un parasol Carlos Costanza?!" Supe bien de no condenar esa réplica
porque era puro barato, de Prasíl,
cuidadín con las llaves
y por tu estról, Sombrero!

Caladuña, eso sí que tengo, tengo mucha Parralla

Pero bueno...la Mendieta Sumena
Jussetta, balena
Venetta Venegga, uássa! Qué momento!
Un momento Bandai!!!

Un Beso de Botarate

Mala gente, son todos un campeón de Scooby Doo
Suplemento Austriaco, y además: un masaje!
Suénate cariño, de ahora no saldrán más
tus moquitos ciegos tosen tuf tuf al verme
mocos de Saber y Ganar
y un tupé casablanca.

Cariñito de las naves
¿qué me traes hoy?

"Calamares, Barbarela, y un tocinito de Fuá!"

pero hombre, eso no se dice! Tienes los colorines tiesos, palabra de dios!

"No no, no tengo nada. Siquiera tengo Aduarte!"

palabra de dios! supiste mostrarme tu más lindo paso de baile, de baile al estilo Country,
un pasito más y me caigo, con las manos en la estrella del cinturón
y un cubito de hielo bajo el enorme sombrero.

Casablanca! Supiste ruborizar al enano
y comerte las Blobas con Panamá

Yo te distraigo
y que él se contorsione de colores
y sepa
y gane

miércoles, 8 de enero de 2014

Fui un traicionero, epa



            1

Al principio era inconcebible que llegara a comer del bol en el suelo. Luego, claro: con los años eso se estremece (la concebibilidad, digo) y cae al suelo también.

Es más agradable estar a cuatro patas si tus sentimientos van contigo y contempláis los planos desde el mismo ángulo. Si uno duda en esto, puede pasarse la vida pensando que corretea y echando a perder todo el potaje de ‘pesolets’. Es cierto que apesta, y su sabor... ¡Puaj! ¡Puaj! ¡Puaj! Pero no olvidéis, hermanos, que es lo único que os queda.

Si la entimienta, esa sentimienta se te jode y cae desde arriba tú te quedas sin guisado. Te va a joder toda la puta cabeza, tío. 

Por eso os digo que os preparéis. Vale la pena ir planeándolo para que, cuando llegue, puedas entrar en juego muy acartonado y muy tenso por si tu plan va mal. Al final esa es la única forma de no perder y de cogerse al estadio. Sin tupinelas. Se te mete toda la Gent Di Mezza en la caperuchita y ¡boom! Pantano suelto, sultán.

Y siempre acaba pasando. Al principio es inconcebible, y luego te pasas medio año hurgando antes de morir. Le pasó a Joe Castabelli, y puede pasarte a ti. Ésta es la historia de Joe Castabelli.


            2

“¡Madre mía, madre mía! En qué carajo me he metido, compañero...”

Salibur estaba muy triste, y roncaba por las noches (eso ya colmaba el vaso). En esa instancia hablábamos muy bajito pero muy, muy enfadados. ¡Fiu fiu fiu fiu fiu! Era una pelea de gatos.

“¿Saldar la cuenta? ¿Me pides que salde la cuenta? Te has creído bobo, tritón. ¡Anda ya!” 

Le eché a pastar la huevada, ¡ya te digo! Él nunca se fiaría de mí si lo echaba en cara todo (se lo, a él).

“Billy...pequeño Bob Joelini, no me dejes solo hombre...eres mi Joe, mi Cusinellas...”

“Castabelli,” repetí yo. Repetí lo que sentía, simple y puramente. “Soy un Joe muy cristiano, y te pienso rebentar la tripa. ¡Ja ja! No, no, Salsie no te inquietes. Esto se arregla en dos, como un cuajo de melocotón. Mira como caen las dos lonchas frescas en un arreglo, la fruta cae lenta. ¿Te has fijado en eso?”

“La fruta...cae lenta. ¡Es cierto! La fruta siempre cae lenta,” dijo él satisfecho. Nos dimos, después de eso, un buen y largo abrazo. ¡Buff! Lo dije con tacones, Merche. ¡Vaya frasecita!

De repente una voz nueva. Con un saltito cortés una figura entró al patio de romero. 


“Qué abrazo os veo daros, campeones, ¿eh? Vaya abanico de la amistad.”

Era Julio Pastore, el champion. ¡Mi mejor amigo! No, bueno, era también un buen compinche de Juanna (Salibur) y se sabía todos los juegos.

Su mano era un mantel ya listo para comer: unos guantes blancos, siempre una flor invernal en ellos. ¿Las manos? Eran de un rosa-carne muy pálido. Él era esbelto, siempre de ojos cansados, era un tipo siempre de ‘la gordura es cosa vuestra’.

Sus caderas...¡oh! ¡Si os hablara de sus caderas! Eran de un rosa fino, y muy ‘punchadas’ por el mar. Era roble puro, y de muy buen tipo. ¡Fiu fiiiu! ¡Qué guapo, Pastore! 

Dejó caer los pétalos de girdanio sobre la terracita y anduvo pensativo por el manillar un ratito.

“Ay, colegas...he estado pensando últimamente en el PERO, en el PARA SIEMPRE. Ay... ¿no querríais uniros a mi suspiro?”

En círculo, nos cogimos de los hombros y escuchamos atentamente. Detrás de mí era posible oír gotas frescas de hoja tierna, deslizándose hacia el césped. A través de las ventanas me veía a mí mismo en el reflejo, y veía también la cálida stanza. Sin aviso, suspiramos los tres a la vez casi echando lágrimas de felicidad.

¡Viva el manantial! ¡Viva las colegialas sexies! ¡Viva el cartucho del Game Boy Roto! 

¡Suuuuuuu Señoría, actualice su veredicto, actualice sus galletas, actualice su Ananás Griego! 

¡Maracuyá, Paseo!

Gordura y Pryca Kids

¡Gordura!
Sabrosura

No pude evitarlo, compinche. ¡Quise empesarlo así el poemita, y me salió bien beleno!

Pero como dicen los grifos del patio, "hoy hay tiempo para muecas, y a ver si se ríe el conejo". Mi padre me avisó, desde pequeñín, de que la Giffa era una Griffa.

Pero sin escuchar me rondeé la "pastada". ¡Bah! Era un adolesáns cantullero, capullín de los buenos. Sin rasparme los huevos bajé al patio e grité:

"¡Pantuflas! ¡Quiero dormir en pijama de boniato, para olerme el chópet y saber de qué trato!"

Al instante cayeron gotas de monstruo. ¡Oh, vaya gotas monstruosas! Gotas recubiertas de piel humana, que al caer sobre el césped mugían todo el agua fuera como globos, y dejaban las cáscaras esparcidas como paracaídas rosas. ¡No no no no no! ¡No puede ser! ¡Nooooo!

"Suplico," conduje, "que el baloncesto no es lo mío. De hecho te lo dejo todo puesto, con ropa y gafas, para que los lleves al vacío rosa, lejos de mis Pryca Kids."

"¿Al vacío rosa?" contestó grave una voz extra-terrenal. "Madre mía, cómo pretendes que los lleve a semejante lugareño! ¡Puaj! ¿Estás de guasa, tío? Te los llevo a donde me plazca. ¿Dónde me plazca?"

"Badjío Rudda," dije. "El Me fío del Mussa."

"¡Que no! ¡Ya te he dicho que no los llevo allí! ¿Te lo he dicho o no?"

"Mussa," repetí. Y con eso me reventaron los dientes en 88 explosiones de confeti remojado en vinagre.

Viva la alegría, y viva el santiamén. Ese es mi criterio, y soy muy sensato.

¡Adiós!

P'Am

¡Una vez fui una ballena! Y caí con trompicones al suelo, un vuelo magnífico. Subí al panini cojonudo a relatar mis aventuras. ¡Mis aventuras sobre un panini! El gentío supo lo más nuevo, aplaudió.

Bona Nuit, eres demasiado susceptible a correo postal para ser resumido. Te resumiría así: "cojonudo pero crujiente. Un buen panini." ¡Y a cagar leches! Ya está, ese es el discurso.


martes, 7 de enero de 2014

Pantalla Sueños (Mulán)

No fue hasta que soplé en la ronda
que salieron de los círculos variedad de formas,
sultanes de la moda
determinados a ofrecerme lo mejor.

Me cansé, sus barrigas son palabra mayor
y su pompa
un cuaderno de rosas. Suspiran como colegialas
y me muerden fijo. Si vivo en un tanatorio de pilas baratas,
ellos me visitan en patinete, una manada de pesados con divorcio.
Los ojos me tuercen el suelo al andar, tropiezo con sus barlongas.
¡Es demasiado pedir! Es pedir un poco demasiado.

Es suficiente dormir para que ellos te cuezan continuamente
en polen y almendras
substitutos de peleas
y gorila en pierna, subiéndote hasta el poncho con ganas de juerga.

Saludos al capitán, me duele el paladar de tanto dar cuerda,
porque me paralizan la manta en un astuto volteo congelado
mientras duermo,
y aprovechasteis para trepanarme.
Con un ladrón en cada mano me abristeis, colega, el vientre.

En un torneo de fiebre este ascensor te sale a 10 euros.
Ni corro ni bebo,
contemplo el estuche mientras arde,
un estuche medio feo.

sábado, 4 de enero de 2014

Sanar, sanar

Si me llenas la guantera de guisantes
tendré más ganas de saludar al bate,
mi vecino de Home Runs
y campeón de tortilla hinchada. ¡Hola!

Diría, ¡hola! y le rebanaría a buen precio,
con un garfio en cada sobaco,
las manchas de aceite de la corbata a filas diminutas hasta que parezcan taladros.

Salud, y un naufragio sin semillas: eso pido yo, abrazado a un banano. Inclino la mejilla para que
resbalen gotitas de mercurio verde, deprisa al acantilado.
Caen y siguen cayendo y brillando, como bolsas de hielo estrujadas,
ese tipo de bolsas que una vez sonríes se te comen en manada.

Parafina en caldo, y mi hermano Home Runs a mi lado
oliendo mis fechorías y aconsejando:
"Un poco más de greñas intactas, lo noto
falto de sueño. Este caldo se merece golpe de trampolín rojo en la mano,
hasta que aprenda a soltar los codos a cada paso."

Sin dudar, vi como le salían hileras de muertos por la nariz
empapelados, tendidos sobre bandejas ovaladas de camarero.
Pero ni un camarero.
Con dos trinos quebrados le cayeron los codos
sin voluntad de herir, cayeron para mejorar el estadio
y que se disputara un Real Athletic
como Dios manda.