jueves, 25 de abril de 2013

SHOW FIGHTER

Hola, Soy CALEB LANGUINI.

Estamos aquí en el programa del mundo, ¡SHOOOOOW FIGHTER!

Bienvenidos al ESTRENO, al principio de los mundos.

Quiero dar la bienvenida a los miembros del jurado.

Barbudo Mix, Philip Baxter, Cariño Rodaballo y Seamus Sincerus.

Seamus sincerus, ese nombre no es de verdad ¿no?

Y nuestros concursantes de hoy son...

Jean Claude Van Damme (el mismísimo)
          
                  y                     (tambour sounds)

Michael Robinson            (¡¡no me lo creo!!!)



  VS



Pero bueno, ¡vaya mierdolo de combate! ¡Si este hombre está fofo! No perdamos aún la ilusión, no sabemos que nos tiene reservado el Robin Cosas. Y sin más dilación... ¡Que empiece el combate!

¡FIGHT!

Robin: Saben amigos? Hoy no es un día para saltar y dar palmas...

Jean: Súbete al coche, guapo.
 



Caleb: Parece que el bueno de Michael se ha escondido en los montes Oremus.

Robin: Vuelvo a estar aquí, si nos vemos por China, digan "¡oye Robin qué pasa!" y nos saludamos pensando "a ver si estos chinos juegan al fútbol como nosotros", lo que pierdo en los columpios, lo gano en los toboganes.

Caleb: ¡Tremenda patada del inglés! Ha pillado por sorpresa a Jauna Clauda que daba el combate por acabado y se estaba tomando un batido de cruasans.

Michael:  Voy a ganar muchos guanaquiques con tu cara en el "baro"...

Caleb: ¡Menuda sucesión de puñetazos y patadas del Robin! Jauna no sabe ni por donde le vienen...

Jauna: buahasj.... ahora verás

Caleb: Oh Dios mío qué locura de amor, se han puesto a beber como cosacos y a hablar italianité! Michael parece un thailandino!! Oh no pero qué hace ahora El Claudas?




Menuda demostración de Janasepá. Michael, ¿tienes miedo? Vamos con el turno de  preguntas, preguntadle lo que querais que él comentará este combate con vosotros:





Bueno bueno, vale ya con los videos y preguntas y movidas. ¡Luchad copón!

Jauna prueba patadas con la barriga del inglés, parece una piñata. Está sacando cagarros caramelo. No sabía yo eso eh, dame una pirula!

Michael: Un gol importante. Carmen me pregunta, oh no, no me pregunta... dice que tengo un aire de Feredi Múrcury... pues ojalá si cantaba tal y como cantaba Feredy Múrcury pero... jejejej, no sé como tomármelo jijij, gracias de todas formas Carmen pero ahora ¡tengo que pelear!

Jeuna Cluina:  ya no quiero pelear, lo mio es la marcha... Me voy a Madrid!!




Michael: ¡Vuelve!

JunaCuldaps: No te preocupes por mí, todo saldrá bien.

Michael: Está todo el pescado vendido...

Caleb: Eh, eh, eh Jauna, ven aquí niño tonto.

Junapstap: Vale vale, ya está. Sigamos

Michael: Atento, esto no es ver muchas veces...

Caleb: Pata voladora del Junaaaaaas yyyyy...  Ha dejado fuera de combate a Mishael, esta KOOOO

JuneteCluedo: ¡Empiece a contar!

CalaLenguini: Está bien... 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9... OOOOOHHH ¡Se ha levantado! Increíble combate estamos presenciando señores nadie esperaba que el Rubin Kosas aguantara tanto, es un TORO.

Michael(torito): Lo que cojo en los toboganes me lo meto en los columpios, ¿saben amigos? No hagan esto en sus casas... Quien me mandó a mí a aceptar el reto. Estoy loco, no coordino. Escucha, Caleb, creo que lo voy a dejar...

Calebin: Tienes que desir "Mate!" y perderás el combain for colombain.

Jean: ¿Que dice Michael?

Calebo: Que te va a rebobinar

Jean: Ja ja aja ja

Caleb: Ja ja jaj ja

Michael: Ja ja ja ja... Maté

Caleb: JEUNATE COLNDRAMME GANADORRRRRR
 

       Y aquí se acaba el programa, no dejamos hablar al jurado porque no da tiempo.
                   


                               

                                ADIOS y HASTA LA PROXIMA COMBATA MINUTA!!









martes, 16 de abril de 2013

Tropical Sunset



Entré por la cornura de puntillas, deslizando los pies por el pasillo aún húmedo, pero sin andar propiamente dicho. Como dos lenguas de camello, los dorsos de mis pies lamen la trayectoria y me llevan consigo. Cierro los ojos, jadeando, y me dejo acompañar. Aún oigo el líquido, la fina capa que cubre todo este espacio: se me acumula en las uñas, va acumulándoseme hasta los tobillos. Voy afeitando el suelo en un baile paciente, mientras lo escucho todo en éxtasi desde mi cabeza cerrada. En negro, veo luces púrpuras, lejanas. Son caracoles muy lentos y de caparazón luminoso. Sonríen sin boca, echando brisas por los poros. Me acaricio el pelo con una mano mientras el aire sustituye a la otra y me acaricia la nariz. Lo corto todo: con mis dientes, mis dedos, corto el pastel en forma de pasillo. Lo lavan muy a menudo, es un constante adorno para satisfacerse a uno mismo.

Semi-agudo, esquivo las lámparas que vuelan hacia el sótano propulsadas por su propia estética polvorienta. Para esquivar me va bien alzar la voz, a gritos de chef que ensaya su propio programa. A gritos, de noche, muevo las manos y memorizo menús, nombres de invitados sorpresa, metodología ante las cámaras. De cocinar en casa a cocinar como espectáculo hay un muelle desatado, caigo de rodillas sobre las planchas de madera y salpico a los barcos. Salpico desde lo alto a las oficinas, la pausa les permite comentarios. Grito, y  lo esquivo fantástico. Soy el juez de mis más altos mandos. Caen miles de lámparas anticuadas por mis mejillas como lágrimas alérgicas. La prueba de mi estado cae lejos, aún reseca y cansada. Gime, el polvo y fango que recubre este trastero me entra en la garganta. Lágrimas de barro me felicitan por mi cumpleaños, sin embargo
yo estoy aquí
y ellas saltan de baño en baño. Son gotas densas y entrenadas, saben desencadenar las puertas al jardín,
al recibidor,
con solo caer, reventar su esfera y pasar de gota a entrada.

Frené. Al ritmo que ralentizo, abro los ojos, como si estuvieran cogidos de las manos esos dos eventos. Son eventos de gloria, y lo celebro.
Lo señalo todo con las manos: allí hay un círculo de puertas, y allí el arco desequilibrado de donde me visitaban todos esos hermanos incendiados. Esos hermanos lámpara ya yacen deshechos por el campo enmarcado, este pasillo de luces condensadas en minúsculas gotas entrada. Me limpio los pies de un suave manotazo, y lo noto todo con calma. El pasillo ya es ancho, complexificado a forma de habitación, o parque interior de un escenario sintético. Es el salón, es la tranquilidad de saber que las vistas desde el sillón dan directas a las vistas desde el mástil dorado que lo recubre todo.

Me retuerzo, decido la puerta. Es un tucán antropomórfico, de estatura primordial y pre-humana. Yo brindo con la copa, él brinda con el pico. Mi copa estalla, delicada, y yo río. "Que nuestros deseos queden grabados", rezo. Ese es mi brindis. Tucán, asiente de forma materializada con un cuello digital que introduce mieles poríferas al sistema orgánico de sus plumas, cada mañana. Le recuerdo lo que me sé, bien guardado: nombres de recetas, planos y bocetos mal doblados, gritos, cuchillos y mármol. Ya no es una cocina, es un santuario. Rodeado de lentes, estoy siendo observado por los platos que aún no he cocinado. Siento, por primera vez, la frescura del desierto sobre mis hombros. Pesa y me alivia, me confunde al mismo tiempo. Me confunden a mi por el invitado sorpresa. Lo dudo, y echo tos seca para confirmarlo. Miro de reojo, sin suerte: ya estoy siendo obligado a disfrutar de un evento mayor que los que creo a menudo. Revienta el pasillo como mi copa, en un brindis apocalíptico toda la luz de un sólo atardecer se reúne en mis ojos, dejando a todo ente ajeno duchado por sombra. Yo, sin pico, sin excusas de animales, debo disfrutar de un muelle soleado. Respiro hondo pero nada cambia. No tengo lo que se necesita en estos círculos. Círculos de puertas, mofándose de mi elevación al continente. Planes, diversiones para que duren un año; pero aún así yo no puedo ser obligado a disfrutar de esta atracción sin folletos o introducciones lentas, dadas por un yayo. Lo ruego, lo ruego de lado y de centro.

Finalmente, soy transportado por dos pesadillas amables hasta mis zapatos. No quiero. No quiero dejar de estar descalzo. Lo pierdo todo en un segundo: sin presentador, sin público. Sólo hay invitados. Sin sorpresa, un dulce antiguo muy premeditado. No pienso servirte un menú si no hay almas sobre la mesa. Sólo yo, sólo miles de invitados.

sábado, 13 de abril de 2013

Ganúta


Maravillosos años de furor. Te escribo desde el baño
observando a un viejo gelatinoso y semi-opaco.
"¡Llámame Benson!", me dice. Cuando habla le vibra todo el cuerpo
como una cama doble de hotel, pero más pesado:
¡es muy pesado! Y mientras me habla, me succiona
los sueños
y las mantas. ¡Ahora tengo frío, brrrrr!

¿Cómo estás? Me tumbo en la mesa y espero que nadie se levante a estas horas.
Yo sólo quiero contemplarme desnudo sobre la mesa de mármol,
muy frío en mis nucas
y fricción pedregosa en mi piel. Calco poses con la mente y las imito con mi físico,
y luego vuelvo a mirar al mar y deseo el jacuzzi, pero está detrás de mí.
¡Y lo está usando Benson! ¡Vaya malpensado!
Tiene todas las de perder, pero no sé cuántas veces ya lo he dicho.
Siempre canta lo mismo:
"¡Saladas las patadas, duelen más si te patean
como si nada
el zapato abre heridas como uñas
bañadas en pulpa y de gala
pero me resisto a mirarlas, mientras la sal
contornea los dedos de mi amo!"

¡Canta fatal!

Pero bueno...te escribo esta carta muy calmado. Hace buen día y se ve
tierra en llamas
cada paso me sobra.
En mi casa son todo áticos,
uno encima del otro.
Los vecinos se quejan:
¡ellos querían un piso más suave!
Pero nos ha tocado vivirla bien,
nos ha tocado a todos un ático.

Cada pasito me dobla el cuello
y caigo desde manchas astrales
veo la tierra
chapurreo gástrico
mientras floto, espacio
calambres en la nuca
muy buenos.
Basta.

Maestro en la canasta




















Soy un maestro en la canasta. ¡Uff!

















 
Es el ritmo, la colaboración entre sudores: eso es lo que me llama a mí.
Tengo fuerza, saludos cordiales
para cuando toca. Siempre estoy atento y me desplazo
como quien nadie
por la pista. ¡El sueño es ancho, amigo! Tengo años de sueño
inalcanzable, tan dulce...




















Es sólo un presentimiento, ¿sabes?
Pero quiero untártelo por el cuerpo. Cura a los insectos,
los hace más fuertes,
y te entrega las llaves del puerto.
Todos los yates
todos
ahora son tuyos.







jueves, 11 de abril de 2013

Lluvia de sangre

Hoy no puedo. Plas, plas, plas. Tocar el piano, o el saxofon, o cantar muy alto, por entre las rendijas de mi celda. Decídete ya a darme un estirón. De orejas o de lo que sea. Oh dios, haz de mí un hombre mejor. Hoy, un santo. Creo que B. me hace escribir mejor.

Hoy no puedo. Plas, plas, plas. Tocarte, juzgarte, amarte, por entre las rendijas de mi camisa. Con una mano aguanta la copa, con la otra un cigarro. Oh Dios, haz de ella una mujer entrañable. Mañana, una santa. Creo que tienes algo que decirme, ¡Pero dímelo ya!

El diluvio. Cada gota es una nota. Cada melodía, un resbalón. Puedo encorvarme hasta que toque mi boca con tus pies. Oh Dios, ¡puedo lavarle los pies con la lengua! Dime si eso es bueno, ¡Pero dímelo ya! Soy un hombre de esos: impaciente, violento y algo vicioso.

La sangre es una lluvia de sentimientos. Aquí empieza y acaba el único que tengo. Y cada gota de sangre hace de mí un hombre detestable. Un grito libera una nada cierta. Es el amor que siento hacia ti. En realidad no debería hablarte así, es una falta de respeto, una falta de educación.

 Hoy no puedo. Plas, plas, plas.


martes, 9 de abril de 2013

Ciutastra un foca

Kumbahtrektor: Singui, singui, budaipé, dupa dupa, lolei dité, ajam, ajim, sapaututké!

SoloDiSolo: Qua singaash missster príncep?

Kumbahtrektor: Lumini pakiti siparipuá, eidejei an eidejau!

SoloDiSolo: Nomen quaresh disir pat?

Kumbahtrektor: Praqué minterrumpash!? Bambesíl!

SoloDiSolo: Puertón, no mash quaria salbert.

Kumbahtrektor: Qua fae tu aixim, en mo tumplo, in mi patrrrian?

SoloDiSolo: Ein soli tebata busconlodo, prustoprusto, un feigó arrrastrennto la Ciutastra!

Kumbahtrektor: an?

SoloDiSolo: Teus pudorlocos poden aiser llovanda llovanla an devorrrven da pau Ciutastra

Kumbahtrektor: Mesante totolada, noluvoi taser eso pos mis pudorlocos soun sagrate an me dare peresoña carroña.

SoloDiSolo: an e ti te diuen Kumbahtrektor el qua totu ho poteee? Vergonsoña carroña! Vias a dekar palmar a tuta la pípolungui da la Ciudastra!? Vergonsoña carroña!

Kumbahtrektor: Callati prustoprusto!!! Dacurlo, mouvele el pandereisho u mo plantarrua in Ciutastra pa meirar qua es puto fare. Buto noti promisen nozad!

SoloDiSolo: Graixa Graixa, Petitanú! Ruamba Ruamba !!!!!

Ein furon juntoco in cameleneiros tu Ciutastra. En lla el fuco ura moloco moloco, ginta quemata in la espalta, multa ginta. En Kumbahtrektor comunsula seu conjurage!

Kumbahtrektor: a i ni Kumbahtrektor u duá du mondoloco o mondosolo, conjuraini contulaqui prustoprusto tu wata an wata tu plovia an llovia u suvare u tutu ciudastra della morrta fija.

Puro no paso nua, an tota Ciutastra en el propet Kumbahtrektor moriron in la foca!

Jhuna

"Tienes los dientes recubiertos por una manta."

Pues era verdad. No tenía frío, tenía sólo...un poco de hambre, sin utensilios para alargar la espera antes de conseguir otra fruta. ¡Ya me dirás! El bol estaba vacío, y sin embargo la mesa crujía por el peso del resto de la estancia. Era una habitación demasiado densa para alojar a una mesa entera. Silbó como agua al punto del hierve y cayó por el suelo, dejando así de ser hombros para el bol pero solucionando nada. No solucionando nada.

El bol pesaba lo suyo también. Pero me encargué yo mismo de hacer la vista gorda. ¡Hala!

















Llegué al cuarto comido por una sensación de intensa falta, cansado, manejando el tiempo como quien guerrea en menos de lo que se espera. Imagino que sentiste el magnífico rosado que subí al Estantería. Te enterraría junto a estas muestras de jabón si me dejaras.
No me dejarás nunca.

Chonquito

Chapurrear por el río,
¡eso es!
Te tengo cogido por el brazo, tronquito fiel.















Vaya bananero. Con ojos de guante nunca tienes frío del bueno. Te proteges hasta la cloaca,
intentando que no caiga nada de valor en ese pocilguero manido. ¿Y si te preguntara...
por tu chaleco, Tronquito Fiel? ¿Eso te lleva a lugar seguro, o más accidentes caen como esponjas
a la Pocha?
El pochilguero intenso intenso.
Caen esponjas y lo absorben
todo para que no olvides tus palabras
jamás. Cagas palabras, tienes un ano elocuente
y te lo pienso recordar hasta que el líquido
se convierta en estrellas y universos. ¿Ellos mismos?
Pues sí.

Chandála,
¿cuánto más quieres esperar? Si pulsas el dial
ahora mismo, te saldrán premios
y galas de fin de curso. Un baile portuario, pero de los que cuentan con ayudita extra
por los lados,
rodando palancas
collares sembrados, de campo en campo
calando el cuerpo hasta que salga.
¡Sal! Hombre, sal.

 No queda miedo en este pueblo. Yo me quedo con el oro,
tú llévate los cuadros. Yo cuelgo las encías en
paredes de museo despapelado. No quiero que lloren todos estos ancianos
sin modo de vida
ni vértices
ángulos
viejos robados.

Síguela, porque no podrá correr mucho más. Mi abuela es peregrina, ¡pero no tanto!
Mientras salto para cogerte, como nueces
puentes modernos hechos de nueces
crac crac crac, tienes lánguidos suelos en esta casa
baldosas con intereses. ¡Mmm-mmm!

Salgo a mandar paquetes
faldillas de mueble antiguo
vestidos sintéticos pero
mentidos.

Priderías del sótano, ¡pero aguado! Ja, ja, ja.

¿Crees que puedes superar al gerente Pablo? Yo te diré que no: la clave está en mirar de lejos a sus dulces patillas. Suaves, ondulantes...tiene fragmentos de pelo cayéndole por los ojos pero él ríe, se sonroja. Nada le impide un ascenso. Y nada puede conseguir su victoria, por muy peluda que esté su neblina.















Ven, te enseñaré a lamer: con dos manos bajas de lado a la alcantarilla, y con un péndulo calculas el nivel de opresión que están sintiendo tus amígdalas ahora mismo. ¿Bien? Pues ahora escúpelo. No hay lugar para el nuevo ser en este pantano ruidoso.

"¡Quiero volar por el castaño cuello de tu sueño!"
Me esnufé un poco de ese comentario. "¡Qué inútil! ¿Sabes que aquí sólo hay lugar para sonrisas volumen? Volumen por rancha, y la sonrisa...dentro de poco te saltará a la cama y no podrás parar de lloriquear sobre el fin del mundo."
"No, yo no soy así," me inauguró. "Tengo dientes, palancas de cera. Antes de poner la maquinaria en marcha ya se han derretido, y tengo un buen problema en las manos. Sin contestarte, te digo esto: si quieres un poco de Tartúlia, no te me sobes por la Manqa. Venga ya...si ya sabes que esto no saldrá bien."

En serio, si me cruzo a este tío una vez más, no podré hacer. Suspiré largo y ancho y añadí un piruetto:
"Salomé me contó lo tuyo."
"¿Ah sí?" Despistado él.
"Te lo cuento: cantó minuetos cada Sábado el año pasado--"
"Salomé nunca haría eso. ¡Venga ya! ¡Te interrumpo, Chairmano!"

Ay ay ay...no pude negar con la cabeza pero intenté, al menos, saborear un vasito del más fino elixir. Si quieres te lo preparo, es simple. Es bueno. Es rápido de preparar, y además te lo puedes llevar de casa.
Sin él (el elixir) me sederaría. Mucha sed, mucho ritmo. Ritmo en las caderas. Uff, sí, ¡sí!

"¡Sí!" Lancé el primer bosque al muerto. "¡Pásame esas caderas buenas, Manolo! Unas palmitas, te daré la base sobre la que podrás bailar. Te daré," pausé. "Un muñeco fingido señales rubias."
"No me hagas bostezar. Tengo más que hacer que salirme por las tuyas. Lo pienso todo el rato, pero: ¿no se parece tu nuca un poco al fango de ayer?"
"¿Eh?"
Nunca me había fijado en eso. Tuve que accederle ese puntito.
"Hombre," seguí. "Con eso no sirve el mantel de mesa. Ni para ahogarte, ni para darte un regalito. Invisible me has dejado, niño, ¡invisible!"

Bestia, muy bestia, ¿eh? Tengo imperdibles, pero no tantos, ya me entiendes... Sin saber que hacer me escondí en la chaleca. No puedo seguir así, ya sabes: las mandonguillas del pasado, ¿no? Pero eso no era todo... Eso seguía el instinto de un mozo encanchado. Lo metí en la Chancha. Pero sin saber nada. Eso no seguía por el puerto. Se metió erizo. Se me erizó. Tengo el mando sobre mundos, vaya vaya si tengo mando. Mucho pelo en el mango.

Ayudad

Cuando acabo con algo lo tiro por el suelo. Me bebo el fruto y lo ensarto al baldós. Me encanta la movida. Sin ella me lograría unos cuartos en la Palassa, pero aquí no pasa nada... Sigo tirándolo todo al suelo cuando paso por lados, dos lados y más.

Ahora en serio. Lo tiro todo. Tengo el suelo recubierto de wrappers. No haré nada hasta que no huela. Tengo mucho miedo de mirar el E-mail. He desenchufado el teléfono (esto es verdad).

Hace días que no salgo de la guasinha. Sólo para comer: lo mastico y lo escupo en el suelo. Lentamente,
adquiere un tono radiante. Es una selva, la entiendo yo. Son océanos, islas y madres fritas. Lloro mucho en un tono gracioso. Mi pobre madre, navegando por los poros de la piel de un cerdo inmenso. Ya no sé por dónde saldrá: a estas alturas las salidas sólo quedan hacia dentro. Entra en el metro, viaje en el cerdo.

Chándal. No tengo ni un chándal. Tengo radiador. Metralleta. Agujereé el mueble, el suelo intacto. Sucio y bueno.
Pero entonces me topó sa Lueba. ¡Cuánto tiempo! Soy un títere de mis nalgas, me danzan y prietan par Costa.

Dónde. Pídeme que te tira el boco al suela. ¡Baf! ¡Qué buena televisión veremos hoy, Antoñito!
¡Chaleco! Dóoonde estás hombre. Me tiro el día al suelo, lo aprovecho bien hasta la última Engruna. Suelto el rabo y lo cubro de sangre chula chula. Píntame el napias, Gramaneo. Señor Gramaneo, ¿se acuerda usted de mi? ¡Hombre que sí! ¡Sí, es usted de verdad, sí!

Un descampado nunca lo veré. Parece como si el suelo tuviese vida propia. Caen cosas y las entiendo, y me siento como si hubiera desalojado completamente a mis intestinos. Mis panándrias. Y me relamo el Galto, y subo la trueca, que sí que sí. Súbeme el pelo, mestico mis Méres. Pónme un doble de Buili el Bimote. Búbula Pamba.

No sé cuándo me ahogaré con estas manchas. Si me cubren lo esencial, me morirá el sentido gandul. ¡Gandulflete! Estás partido en dos, compadre. Te lo pido: chúbame el Manda. Ya no sé, si ni si quiera se lava sólo el pueblo. Se lava como un tigre, como un ministerio entero. Se lava con liniones, chavala. Con sordor selecta.