¡eso es!
Te tengo cogido por el brazo, tronquito fiel.
Vaya bananero. Con ojos de guante nunca tienes frío del bueno. Te proteges hasta la cloaca,
intentando que no caiga nada de valor en ese pocilguero manido. ¿Y si te preguntara...
por tu chaleco, Tronquito Fiel? ¿Eso te lleva a lugar seguro, o más accidentes caen como esponjas
a la Pocha?
El pochilguero intenso intenso.
Caen esponjas y lo absorben
todo para que no olvides tus palabras
jamás. Cagas palabras, tienes un ano elocuente
y te lo pienso recordar hasta que el líquido
se convierta en estrellas y universos. ¿Ellos mismos?
Pues sí.
Chandála,
¿cuánto más quieres esperar? Si pulsas el dial
ahora mismo, te saldrán premios
y galas de fin de curso. Un baile portuario, pero de los que cuentan con ayudita extra
por los lados,
rodando palancas
collares sembrados, de campo en campo
calando el cuerpo hasta que salga.
¡Sal! Hombre, sal.
No queda miedo en este pueblo. Yo me quedo con el oro,
tú llévate los cuadros. Yo cuelgo las encías en
paredes de museo despapelado. No quiero que lloren todos estos ancianos
sin modo de vida
ni vértices
ángulos
viejos robados.
Síguela, porque no podrá correr mucho más. Mi abuela es peregrina, ¡pero no tanto!
Mientras salto para cogerte, como nueces
puentes modernos hechos de nueces
crac crac crac, tienes lánguidos suelos en esta casa
baldosas con intereses. ¡Mmm-mmm!
Salgo a mandar paquetes
faldillas de mueble antiguo
vestidos sintéticos pero
mentidos.

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