sábado, 23 de marzo de 2013

Hasta la entrada

Estoy hasta la entrada de ti. Te dejo entrar y espero que no salgas.
Sintiéndolo mucho me quedo en el agua. Sin agujeros, este agua me pertenece. No hay forma
de caer a las liebres. A diferencia de la tuya.

















Sin la espalda estoy a medias. Mi detrás es carne en vivo, los errores no se corrigen, y todo queda en el aire. Sin post-producción, este programa es difícil. Tiene unos detalles que lo destacan del resto, pero sigue siendo una mera insinuación lenta y penosa.

Me reclutas para la faena, y yo peleo con los péndulos hasta las tantas. Pasan horas de esto, y simplemente esto ya me cansa.

Hay presos que hieren al hablar, y me gritan entre rejas porque (por lo que puedo descifrar) la culpa de su encarcelamiento está ligeramente conectada a la mía. Y aún así, yo sigo libre. Se han comido ellos la tortita sin dejarme ni un mordisco. ¡Yo también quiero encarcelamiento y prisión! Un prisma brillante saludando a todo el mundo por la calle.


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