viernes, 22 de marzo de 2013

Déndia

Muchacho hirviente,
tienes la piel como ciruelas de 3 tipos:
- Cóntria
- Fésca
- Déndia

"¿Ciruelas de estas las encuentras cada día?"
"¡Ni en sueños, jovencito!" le repuse, poniéndolo en su sitio. En su sitio merecido.

Me pregunto a veces...¿no duele hervirte tanto al rato cada rato? ¿Dos días seguidos? ¡Venga ya!
Si no puedes entrar cierra la puerta antes de desistir, y vuelve a casa.
Esta puerta no se abrirá con magia, se abrirá con instinto. Vino tinto. ¡Ja ja!
BUALA qué dices. ¿Estás entrenado para esto?
Vaya piel más fina: las ciruelas se notan.
"¡Pero si no son ciruelas! ¡Joooo!" Son horas de agua al dente. Qué daño.

Venga muchachito, amiguito, cuéntamelo todo.
"Pues todo empezó cuando desistí de ir a la Camelia--"
"Déndia?"
"¡No!" Qué enfado, chico. "No, la Camelia mi Trassa, dónde el pueblo se reúne en la plaza para bailar"
"Qué bien suena eso!"
"Suana bonito, a que sí?"
"Suana tu Mamba"
"Suana la Barla"

Horas pasaron charlando en Mélia con sus huesos medio estofados por el agua corriente.
Horas brotaron de mis nostrios como mocos de leche. Mocos de niño sonriente.
Horas y horas, las ciruelas cantaron nuestro amor. Déndia, Déndia, considérame el favor!
Abre la puerta sin dos toques de roncha, pistola gastada.

Pistola helada. ¡Mmmmmm! ¡qué bien suena eso!


No hay comentarios:

Publicar un comentario