martes, 29 de mayo de 2012

Doctor Picaporte IV

Aaaaaaa juala la juala laaaaa...amigos miossssss esta empezando la fiestaaa!!!!
Acercaos una vez más a mi sensual lengua de serpieeenteeeee
¡¡Veis las lucees!! ¡¡las norias que se cruzan!!!!! Inventad a vuestra mascota para que os pueda acompañar pooooor aquiiiiiii
no tengo oooojooos biiiiizcoooos ni salivaaaaa hecha de cocacolaaaa
soy el mas horrrrrriiiiiible de los monstruos que habitan en vuestros peeeeeloooossss
(se transforma en una gran boca azul y verde que intenta comer a Doctor hipnotizaadoo)
Doctor: aaaaarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrasacon todo! ufff...qué pesadilla he tenido
(Doctor picaporte está en su bañera desnudo. Por lo visto, se ha quedado dormido y le ha parecido ver estrellitas encima de su cabeza. Son las siete y media de la tarde, ¡ha roncado desde las 2! Y aún ni siquiera ha comido, ¡vergüenza debería darleeee doctooor!)
Doctor: ¡eeeeh no se pase!
(oh! vale lo siento, como iba diciendo aun no ha comido, y entonces pensó en voz alta...)
Doctor: ¡eeeh! Voy a comer.
(muy bien)
Doctor: comer es bueno (dicho esto, se va directo al primer bar que ve: “Bar Sucia Alfombra”. Que le hace gracia porque tiene nombre y apellido).
Doctor: ¡un menú!
Camarero: ¿del caro o del barato?
Doctor: ¿qué diferencia hay entre uno y otro?
Camarero: joer...¿es tonto o que le pasa?...¿no se lo estoy diciendo?
Doctor: ¡pues el caro!
(al final decide hacerse un bocadillo en casa y se va del restaurante, tan pancho él.
 De camino a casa se cruza con Algarrobo que, con una sonrisa en la cara, le hace un tanto al pasar.
Doctor Picaporte, en general, está un poco jodido. Vive solo en su pisito, pero está sin trabajo, paga el alquiler con el dinero de sus padres. Eso de vivir solo, lo lleva bastante mal, suele tener el piso sucio y desordenado. Nunca se acuerda de lavar la ropa hasta que no la ve realmente negra. En cuanto al amor, nadie habita el corazón de Doctor; la mujer de su vida solo se encuentra en sus más preciadas ensoñaciones. Después de comerse el bocadillo de mortadela, no sabe muy bien qué hacer, así que se pone a leer novelas de terror hasta las cinco de la madrugada, luego piensa en jugar a “veo veo” pero como no tiene a nadie con quien jugar se pone a observar, con ojos lánguidos, la ciudad por la ventana. Asomado, juguetea con un sacapuntas y en una de estas se le cae a la calle. To jodío divisa a una mujer con una gran pelambrera rubia que recoge el sacapuntas. Y eso cabrea a Picaporte...)
Doctor: ¡Será choriza la jodia!
(Al minuto, tocan a la puerta...)
Timbre: ¡Ding, dong!
(Picaporte abre la puerta en calzoncillos, y del susto que se pega casi se le cae el laccao que acaba de abrir. En su puerta aparece una joven rubia, de ojos misteriosos. Él se queda embobado mirándola, con una mano en la cabeza y la otra en el laccao).
Señorita: mmm...hola, creo que se le ha caído esto...
Doctor:...eeh...el que?
Señorita:este sacapuntas
Doctor: eeh..ooh.. perdón...quiero decir, ¡gracias!
Señorita: ¿debería estar durmiendo a estas horas no cree?
Doctor: lo mismo le digo señorita...(ay, pícaro).
Señorita: y usted es...
Doctor: Doctor picaporte para servirle ( se inclina el doctor, con dificultades consigue que no se le caiga mucho laccao) señorita...
Señorita: Alcachofa (en el momento que dice eso, la señorita Alcachofa bizquea de un ojo pero en seguida se repone. Doctor picaporte no se da cuenta, está un poco nervioso y poco atento a estas cosas).
Doctor: perdone, ¿le apetece jugar un veo veo?
Alcachofa: mmm...(se queda pensativa mirando hacia un lado, seguidamente gira sus ojos ¡misteriososojos! y mira profundamente a Doctor, se queda unos segundos en esa posición, y eleva lentamente los brazos acercando sus manos a las del doctor que, finalmente,  las coge suavemente. Los increíbles labios rojos sin pintar de la señorita Alcachofa chocan sin prisa en los del doctor. Poco a poco, Doctor hace entrar a la señorita Alcachofa. Sin dejar de besarla, consigue poner una canción, que empieza a sonar débil y tibia. Se eleva el volumen lentamente).

Coge un barco, oye el mar...
lo que siento suena igual...
no hay tormenta, ya no más...
es tan raro ser normal...

voy a crecer en ti
voy a crecer en mi

(la bellamujer luce sus piernas, los tocamientos del doctor cada vez son mas intensos y sinceros...)

lee mis labios, el volcán...
ya no escupe ya no mas..
extasiado me verás...
en el monte y en el mar

vas a crecer en mi
vas a crecer en ti
voy a crecer en ti
voy a crecer en mi

aloha dai aloh alo ha daaai
aloha dai aloh alo ha daaai
aloha dai aloh alo ha daaai

(En ese mismo momento se empiezan a desvestir. Las visiones y los gestos más soñados se reproducen a cada instante. Doctor solo lleva unos tristes calzoncillos en cambio ella llevaba un precioso vestido azul. Digo llevaba porque ahora mismo el doctor se lo ha quitado y ha dejado paso fugazmente a la intrigante ropa interior de la señorita.
stop!, en este momento voy a pedir la paciencia de todos porque el doctor Picaporte y la señorita Alcachofa se encuentran paralizados, petrificados. Están sentados en la alfombra uno frente al otro mirándose atentamente. Tan atentamente que ya ni siquiera se miran, se han quedado en un estado shock, totalmente en blanco y se van a quedar así durante horas...
Reaccionan al mismo tiempo y se empiezan a amar cada vez más.
Están totalmente desnudos. Nada borrachos. Y hacen que nuestros ojos se cierren poco a poco, al darnos cuenta de que nuestro sitio ya no es este, ya que su intimidad llegará al punto más perfecto y nuestros adioses guiarán un placer finalmente consumido.)
Caen mutilados bajo las sabanas. Él está triste y no se puede dormir. Piensa que el día siguiente va a ser el peor de su vida. ¿que por qué piensa eso? Porque ha sido la mejor noche de su vida. Solo seduerme a ratos, su tristeza le despierta pidiendo ayuda.
Mátame piensa, mátame.
Observa el cuerpo acostado a su lado y no se lo cree. Estalla...cae, duerme...estalla, cae, duerme.
Al día siguiente la señorita Alcachofa se despide con un dulce beso en los labios. El doctor, inmóvil; ella, sonriente. Un “hasta otro día” se hunde en el corazón del doctor pero sabe que nunca más volverá a verla.

A los dos minutos, tocan al timbre y resulta ser la señorita. Se disculpa y coge sus llaves, olvidadas encima del armario y se vuelve a ir  rápidamente.
Doctor picaporte vuelve a estar solo en su habitación, ha descubierto que los cigarros están hechos para ser fumados. Hasta entonces los usaba de salva-pantallas.
Pero él no fuma un cigarro cualquiera. Él fuma cigarros-mujer. Sus cajetillas están llenas de esos cigarros. Son como tristes aves de fénix.
 Hoy su cajetilla está sobre el armario. Justo al lado de donde estaban las llaves nerviosas con sabor a alcachofa. Toda su casa tiene un solo olor. Sus sábanas manchadas guían las imágenes de la locura en su cabeza.
Lentamente cae extasiado y se le nubla la vista. Solamente ve una manzana verde y grande.
“La manzana tiene un agujero,
es un agujero de color negro,
es la nada negra de una vida.
Claramente se ve en él la silueta de nuestra luna.
Aparecen grietas en mis manos
y de ellas salen hombres y mujeres cogidos de la mano.
Se ríen entre mis dientes,
los colores son la luz de su sonrisa.
Y me apacigua ver sus rostros sobre las cortinas,
quieren brillar como si fueran dioses o saliva.
Todas sus salivas cubren mi cama.
Tú sonríes en una esquina con las manos abiertas,
de tus calcetines salen lagartos como lunas
y de ellas salen manzanas que me miran
sus miradas se agrietan y
de ellas salen mujeres
invadidas de una paz
desconocida“.

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