martes, 7 de mayo de 2013

Vaya Loco Es




Chaqueta maldita. Me la puse y avancé un paso, dos pasos y caí. Bodeler no me avisó porqué aún no lo había leído. No había yo aún sorbido su Xuclét mestizo, ni una gota de ese vasito relleno. Me dejó tirado con la bola, y yo exploté en cuanto supe de su affaire con la Duquesa. Tengo ganas de llamar a la vuelta de la esquina, y exclamar mil mantras chulos, mantras con la etiqueta aún puesta: sin lavar, prodigios 100 veces talentosos. Sí sí: aquí hay buenos modales, por si no lo sabías.

Lavar la ropa bajo la mirada del mar, a caída de pie. Cualquiera podría caer en él, lo tiene todo: basta, cintura de buey, Balúna y muchísima agua, ¡eso sí! Es un mar escalado. Lo pidió al pelucas y le dio leche enmascarada, misterio tras misterio, ¿no? No me digas...hay puertas en la esquina. No cruces la calle: sáltate a un cacho de muestra oratoria, muestras de queso en la puerta, ni en esta calle ni en la otra. Te lo explico desde todos los 300 ángulos posibles que puedo voltear a tu cara, una cara de Baluga.

Es un parasol panchito. Arena rancia sobre la escalera, y un tropezón que me pegué...¡madre mía! Aún me lo noto haciendo crol por la crema, toda la herida pasada de moda por culpa de una crema de cuatro centros, ya te lo explico. Dios me daría gloria si yo saliera de esta postura manchita, lo dejo todo pegado al suelo.

No vendo trineos. Busca, en otra tienda. Bola, de queso chorrillo. Mola mucho esta mosquita. La acaricio, me trae recuerdos, dice "Shalúpa", tiene buenos intencios.

Tiene buena miel sobre esos mundos destrozados. Sea lo que sea. Santín del Manantial. Te quemo.

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