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de un pasillo
sus escamas más tiernas, y cocerlas para todo el mundo
si aún están aquí para contemplar con la boca lo que les has
insertado en una bolsita, a linterna muda
un pútrido sueño que me encanta, personalmente
me devuelve un regusto cada mañana parecido al viento endurecido del
caserón.
No queda nada entre las manos, mantengo a flote una esfera rota
cristalina y sangrienta, cubierta por un
siervo
le doy besos de nylon, se sumerge
no la vuelvo a ver pero la noto en el pelo
siempre
el pelo de todo el cuerpo
de todos los cuerpos del mundo
lo noto yo, y en él la frescura de esa esfera llorando de triunfo
señalándome
cada hueco de interés, para que los tenga en cuenta, los posea.
Rotaré cinturas del vecindario
a la velocidad de mis ojos
imperturbados, seguirán preparándome una cena
y yo babearé un hilo de mentira liquida sobre cada hueco,
sin pensar saquearé.
Todo lo que necesitas de golpe será transmutado en salsa
cuando comes la siesta se vuelve en meado
el placer salta de manta en manta
una salsa que un día jadeaste, a causa de un sudor extremo
terror a un radio de meses entelados sobre los que
con un dedo anclado
puedes dibujar líneas de cuero
y volverlas a entelar con un aliento goloso
esta vez
un velo intacto,
se ha cerrado
tu oportunidad.
Danza, mil aceras
palpan tus modales.
Deja que palpen
y lee bien su mandíbula por si hay pistas
desequilibrios
pelea helada.
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