martes, 6 de agosto de 2013

Vaya huelga (dame un poco de ese quesito bueno, ¿no?)

Quería coger la glándula correcta, pero al agacharme me dieron un patadón en la 'spalda.
"¡Nunca cogerás la glándula, la correcta!", rieron los muchachos. ¡Vaya risa! Me reverberó por la piel hasta que salieron muñequitos de los poros. Fumando unos porros. Jaja no, es broma. La piel intacta, y el culito fiel.

Vaya cuerda. Situada debajo de mi postre. No puedo comer si no puedo saludarte. Penetrar la cara es difícil si no hay superficie ni pantalla. Quiero fingir un susto con tres barras de sal por pieza. ¡Sal buena, cuidado!

Cuando se ponía serio me daba por el culo con una vitalidad de estrella. Tenía calaveras pegadas a toda la barriga, un trozo hecho de pegas. "No me das cuerda la mañana", "no me sueltas después de tortas", miles de cansados suburbios deshaciéndose en la ventisca. Era un mal de ilusiones.

Poner cuadros en fila, uno detrás del otro, ya es difícil de por si. Pero si encima me pides que te de un beso...¡chica, estos juegos los pasábamos por la tele! ¿No?

A toda barriga, ffffffiuuuuu ¡¡pulsa ese dial!! Esto solía ser un Todo a Barriga antes de que hicieran un súper. Baratito y barriguito.

Fin.

No hay comentarios:

Publicar un comentario