Con las manos enlatadas, saqué papel higiénico del cajón. ¿Cómo abriste los potes para rescatar a tus manos?, me preguntaréis.
¡Pues no lo hice! ¡No hice nada! Lo abrí como pude, una pequeña clique veraniega. ;) Tuve el instinto de sacarme la picha...¡sí sí, la caballada! Tuve un mes de vacaciones y decidí vender las partes traseras al condado Suis. No veas...fue la buena aventura.
Incluso, si te fijas verás que la espalda del conde brilla con entusiasmo. Me sonríe y pide, le soplo el brillo con aire saliéndome de las caries en dientes. Esos tubitos negros son lindos: los sigues y llegas a la Cabezza dil Rieglo. Me aúlla, me sonríe ahumadamente esa espalda. Brilla brilla y lo soplo entrecerrada y escapando. Sigue las caries y llega al bucle interior, un núcleo de pantallas y registros. Los años pasados fueron muy bien...calculando la punchada, punchaste la piu piu, au au au!! jajaja vaya pinchada! Me saqué la brincha. Salté la esfincha. Me diste caldo por esas fichas, y te intercambié la buspa por la mimpa.
Todo el mundo que jamás he tenido el placer de conocer están aquí, todos ellos en el mismo lugar. Sonrío y me limpio la ajenidad de mi ser. Ya no seré otro a la vista sin calzado apropiado, bandadas de suéteres en mis loinas. Es pesado. Pero vale su pena en oro!!

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