Eres bruto como el billar. Me gusta jugar, me gusta jugar
Treinta años pasaron y Don Manelia seguía limpiándose con triquiñuelas castañuelas. Se lavaba el cuerpo con las puntas de los dedos, nunca manoseando el cielo. El arco iris salía de su desempleo y le lavaba los cartílagos a Don Sinsinuelo. Eran dueños de un parque entero. Las rimas crujían bajo mi pelo.
Brotar es votar para pobres. Tu votas a un líder, yo broto un sentido azucarado, reluciente...
y sobado por dos manos gordas llenas de sudor.
Me rimen con curvas y mil lenguas de plata, ay madre, es demasiado este jueguerío. Dios, dios mío.
Simplemente genial.
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