lunes, 14 de julio de 2014

Los labiosos hermosos.

Una ostra
agua
agua
agua
sin más
hay un cielo azul
sal brillante
pececillos
madres amando
a los pececillos
les recitan poesías
de su invención
qué ricuras
tanto las madres
como los pececillos

Te debo silencio
y no sé cuando te lo pagaré
Necesito apagar mi voz
para ti

también es necesidad.

Agua
agua
amigos
frente abierto
aparece en tu mano
un rostro desconocido
tienes miedo de lo que puedes tocar
con tus manos desconocidas

Establezco puntos de contacto
entre la piel más vanguardista de tus labios
y las hojas más finas de esas flores
que tenemos en el balcón
corren lágrimas por el aire
corren como duendecillos
como atletas romanos
se superponen las risas y las lágrimas
y el color se descubre púrpura o morado
y la pregunta es lívida o rubia
y la respuesta es hermosa y afirmativa
nadando en tus suspiros
me envías tus suspiros
y los recibo tranquilo
los detengo como un jugador de béisbol,
ese que se queda agachado esperando la bola
en ese caso tú serías el lanzador
y el bateador sería tu amante
y la pelota el amor o como se llame
y sí,
ambos sabemos que este paralelismo
no lleva a ningún sitio
pero no he podido evitar plantarlo aquí
como un árbol
duro, ocupando un lugar molesto
en medio de un campo de béisbol (por ejemplo)

Esa superficie a la que le pones el nombre de "cuerpo"
no es más que un vapor un poco raro,
qué te parece
qué piensas de esto que acabo de afirmar
¿no te ha parecido ingenioso?
Sí, estoy un poco ya de vuelta
de vuelta de los 24 años
quiero volver al principio
para empezar los 25 sabiéndome el camino.
Oye oye, me sé más trucos.
Mira esto es un conejo.
              /Y\
Un conejito metido en un agujero. Ahí está, entre esta y la anterior línea.

Y alguno más me sabía. Todos me los enseñó la vida.
Es broma, perdona.




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