domingo, 13 de julio de 2014

Unas llaves, un sofá, dos ceniceros, un mayordomo y tres vasos.

Se vistió de mí. Parecía a un blanco africano. Estábamos bailando por la calle. La calle era negra y sudosa. Veinte mil. Y no supo nunca de donde le vino el golpe. Se levantó con cansancio, una ostia ahí , en el paladar, no es para estar feliz. De hecho estaba feloz, muy feloz. Me saqué los guantes, le vencí. Hoy se deshizo tu sonrisa, me empalagaste, me destrozaste cada uno de mis miembros, tocaste tambores y timbales, rugiste en mis abismos y me enamoraste. La oscuridad y la no oscuridad, la ternura de tus abrazos, ya vencidos, ya quemados, ya disueltos con los míos, rezaste un "te quiero" sin ser creyente. Lo que queda de humanidad se deslizará como una serpiente, como siempre. La rabia, la valentía, mancharse hasta ahogarse ya no está de moda, qué pena. Algunos de nosotros vagamos por aquí sin rumbo, sin esperanza, se han agotado las derrotas, ya no habrán más. Todos somos adolescentes muertos, y es más, ni me importa. La soledad es una libertad vallada, no lo olvides. Quiero descubrir esos bajos fondos, esas miserias de debajo de las sábanas, esos ruidos tristes que se oyen cuando ya estás durmiendo.

Me parece que mis zapatos están desgastados. Desgastados de luchas, cansados de seguir caminando, de subir, bajar y volver a subir la montaña. Tengo las manos aceitosas, el vientre frío, el ombligo hundido, de ahí saldrá una sonrisita, pequeña, desmenuzada por mis manos secas, y puedo pensar, si me dejas, que una figura bellísima hecha de viento se formará, saliendo de mi vientre, como un hijo, lo llamaré Carlos o Bibiana, y lo bautizaré con mis besos, y seguro que será un buen o una buena estudiante.

Me detuve a pensar en lo que era ser besado, y no me vino nada a la cabeza. Salí a buscar algo de comida, y estuve dos horas caminando. Con cinco euros en el bolsillo tampoco tenía muchas opciones, pero, aun así, dos horas me siguen pareciendo muchas para encontrar un bocadillo. En realidad no tenía hambre. No sé si eso será sintomático de alguna lesión importante. Cogí un caballo de la policía, fui muy hábil, lo robé con una agilidad prodigiosa. Y me eché a cabalgar con alegría, menudo revuelo, parecía que había matado a Bin Laden. Y después de esta mentira tan tonta me comportaré como un buen ciudadano, me acabaré el café y me pondré a trabajar, tanta tristeza suelta me puede perjudicar, igual me bajan del barco. Bajarse del barco, es muy dificil si estás en alta mar. En el mar pacífico puede haber violencia extrema. No te confundas.

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