“¡Ricardo!
¡No tenías ningún derecho a comerte la camisela! ¡El pelegrí!”
Ese es el
primer recuerdo: un duro grito à la Ricardo.
No trinché ni una hora, me alejé de improvisto.
“No tenías
ni los dedos limpios, mambullón…” Se iba acercando con cautela, canuta
violencia. ¡Madre mía! ¡Ay ay ay! “Eres un mambullón.”
Eso ya lo
sabía. “Paltena no me digas esto. Paltena, ¡sigo con tu corazón dorado,
campeona! Perdóname y me pediré un gelitto
fresco, para ti y… ¡y para mí también! ¡Para mí, un g’latitto!”
Ni me
escuchaba…tenía los llantios en Glassa. Era la presa de un devenir con tropas.
Se quitaban los zapatos (bueno, las botas, ¿no?) y almorzaban peseta: plena de
carrota, Cantúria fresca y filbaos, filetes de San Sanela. Una almorggia, ya te
dije. Los caballeros eran tropa fila, finísima gloria en hombretún.
“No me
menees, calabacín. Tengo tropas para ti. Sí, ¡para ti, cojonero! ¡Ja ja ja ja!”
Así durante
horas…¿me entiendes? Horas de pescadería. Un drama. Vaya calamar me tocó esa
semana, ¡la puta Enselma! Pero sin ladridos, sin correduras…no quedó ni plata en el cajón. La tiza apestaba, ‘entaforada’
en un hueco (quién sabe qué hueco… ¿quién
lo sabe?)
Y así quedó
la cosa. Con girnelda, y cajoncito, y subasta de Prenna. Un peldaño más y cae
en la más dura Sonia, el cretino me jodió la carrera. Me pispó Suntana, el bailarín
mudo más guapo. ¡Pobre Suntana! Tenía la piel jodida y el cerebro sin sudadera (¡ja
ja ja! ¡Anda! ¡Vaya vaya!)
Pero en
serio, capullo...tenías ganas de quitarme la celda y celebrarlo tú solo, solito
en casa como el candado. Hmm, no, el candado no: el calabrero. Pero te
quejaste, y te quejaste, y soltaste una prenda como el pastelito mix de Los
Obreros. Me dejaste en “pernera”, como quien dice. Palabra de Dios, eso sí. Una
buena palabra con Mud Stadza. Mud
Stazza, el mostacho en la capa.
Medio día me
pasé yo con el sobaco bajo la Gil Narl Dá. La guirnalda y el pequeño, el
pabullón. Pabullo, pabullo, le decían te todo, todo y más que todo. Todo era el
ensueño de Dios el ensueño de la letrera con leche. JODER.
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