miércoles, 14 de mayo de 2014

Post-Barradusha (part of the peligeins samosa)

Él sólo era guasón, pero me miraba con desprecio
cada mañana, me guisaba un sujetador relleno de pelea
"cuidado con la castaña que me pegué," me avisa. Su cara revela la pirámide.

"Cúspide" llamaré a mi hijo. Sus mechones de niño caen como cabalgatas en mi imaginación,
su pasatiempos es el golf.

Puntué exámenes cada día de diez a dúe. Te saboreé el Guadalquivir como quien ríe de un mono gracioso.

Qué gustazo saberte listo pero encontrarme tumbado en plena forma, un hierbajo proyectado en tus transparencias, profesor.

Pescado y rancias. Sombras de tumba lisérgico, casados de tremolée, pañuelos con moco de coco.
Pasé al lado de la tumba, subí. Caí en la cuenta de que diez marranas no son nada. Son pura cepa.
Puré de cepas.

Mañana abriré un casalote con vistas al chaqué hibernario, mamá.

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